Por: Sandra Dueñes Monárrez.

Ciudad de México., a 7 de mayo del 2026.- En lo que analistas consideran un recrudecimiento de la «guerra cultural» que define su administración, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, lanzó una severa crítica contra la mandataria madrileña Isabel Díaz Ayuso y sus aliados en la oposición mexicana, esto al calificar como un acto de «ignorancia» el homenaje al conquistador Hernán Cortés, por lo que la mandataria federal no solo cuestionó el conocimiento histórico de la líder española, sino que posicionó a la derecha mexicana como una facción que busca su identidad en las «atrocidades» del pasado colonial.

Durante su conferencia matutina, Sheinbaum apeló a la propia historia española para desmitificar la figura de Cortés. Citando edictos de Carlos I de España de 1548, la mandataria recordó que incluso la Corona Española de la época tomó distancia de la crueldad del conquistador. «Hernán Cortés acabó enterrado en México porque en España no lo querían», sentenció, subrayando el abandono final de una figura marcada, según sus palabras, por la matanza de Cholula y el marcaje de niños como esclavos.

Este uso de documentos históricos por parte de la presidencia busca despojar a la oposición de su narrativa de «civilización», reemplazándola por una de «invasión cruel». Para Sheinbaum Pardo, el hecho de que figuras como la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván o alcaldes de la oposición busquen interlocución con Ayuso, representa una «adoración» a un modelo de opresión que México ha jurado superar.

Frente a las acusaciones de autoritarismo lanzadas por Díaz Ayuso durante su gira por México —donde fue agasajada por figuras del PAN y la oposición—, Sheinbaum Pardo utilizó la propia estancia de la madrileña como prueba de la libertad que impera en el país. «Imagínense si fuéramos un gobierno represor, pues no hubiéramos permitido que viniera», ironizó la presidenta, defendiendo la democracia mexicana como un espacio donde incluso las voces que reivindican el colonialismo pueden expresarse.

Sin embargo, el mensaje de fondo es geopolítico. Al reivindicar que la «grandeza de México» emana exclusivamente de los valores de los pueblos originarios, la administración de Sheinbaum Pardo traza una línea divisoria: de un lado, el nacionalismo indígena; del otro, una derecha que, a ojos de Palacio Nacional, está «destinada a la derrota» por su anhelo de un pasado de castas.

La controversia nacional aterriza con fuerza en los estados del norte. Mientras en el Congreso de Chihuahua se bloquean informes sobre el «CIA Gate», la imagen de la gobernadora Campos Galván junto a Ayuso se convierte en un símbolo de la resistencia conservadora que Sheinbaum Pardo ha decidido combatir frontalmente. La publicación de los edictos de Carlos I en las redes sociales de la presidenta no es solo una lección de historia; es un aviso político a quienes, en el México de hoy, pretenden revivir las alianzas del México de ayer.