Por: Sandra Dueñes Monárrez.

Ciudad de México., a 21 de septiembre del 2026.- En una clara definición de su política exterior y de seguridad nacional, la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, sentenció que el intervencionismo extranjero no fortalece a las instituciones del país, sino que las debilita. Al profundizar sobre la crisis de violencia que atraviesa Sinaloa, la mandataria apuntó directamente a las acciones externas y a la captura de líderes criminales como el detonante del rompimiento interno en los grupos delictivos que fracturó la paz en la región.

Durante su conferencia matutina, Sheinbaum Pardo recrudeció su postura frente a las injerencias foráneas, haciendo un recuento histórico de cómo las intervenciones de los siglos XX y XXI han socavado sistemáticamente a los aparatos de seguridad soberanos.

«En México y en el mundo entero está demostrado que una injerencia, una intervención, no fortalece las instituciones nacionales de seguridad o de otro tipo, al contrario, las debilita. Y se puede hacer una revisión histórica de todas las invasiones eh de siglo XX y XXI o ingerencismo, que lo único que hace es debilitar instituciones nacionales», sostuvo.

Al abordar de manera específica el caso de Sinaloa, la titular del Ejecutivo federal contrastó los índices de violencia registrados antes de la intervención que derivó en el arresto de un alto capo del narcotráfico. Según los datos expuestos, la entidad mantenía una incidencia mínima —con un promedio inferior a un homicidio diario— hasta que el rompimiento de las facciones criminales desató una ola de confrontación interna.

«Y en particular en Sinaloa, Sinaloa tenía un homicidio, menos de un homicidio diario hasta antes de la detención de uno de los capos del narcotráfico provocado por un rompimiento de un grupo delictivo. Y eso generó una violencia que se ha ido conteniendo, porque no es la misma cuando nosotros llegamos en octubre a lo que está ocurriendo hoy, pero sí hay eh índices delictivos importantes en Sinaloa», reconoció la mandataria.

No obstante, matizó que la crítica al intervencionismo no significa impunidad para los infractores de la ley, sino que los procedimientos deben apegarse estrictamente a la soberanía nacional. En este sentido, puntualizó que si existe información por parte de agencias o gobiernos extranjeros, esta debe compartirse y canalizarse de manera institucional con las autoridades mexicanas para proceder conforme a derecho, fórmula que —aseguró— ha demostrado reducir los índices de violencia de manera efectiva.

«Eso no quiere decir que no se deba detener a los que cometen delitos, pero tiene que hacerse, si hay información de algún gobierno extranjero, con instituciones nacionales, para proceder. Cuando se hace así, entonces disminuye la violencia. Sinaloa es una demostración que el ingerencismo pues provocó con el rompimiento de un grupo delictivo pues provocó la situación que hoy tenemos», enfatizó.

Frente a los retos operativos en materia de seguridad pública, Sheinbaum Pardo reiteró que la directriz del gabinete de seguridad se sostiene sobre una estrategia integral que prioriza la honestidad institucional y el combate frontal a las causas sociales de la delincuencia.

La estrategia se compone de cuatro ejes fundamentales:

  1. Honradez institucional: Como condición ética indispensable para quienes dirigen las instituciones de la República y de los estados.
  2. Atención a las causas: Combate a la raíz social que alimenta las filas de la delincuencia.
  3. Inteligencia e investigación: Fortalecimiento de las capacidades técnicas del Estado para garantizar cero impunidad.
  4. Coordinación sin subordinación: Consolidación de un modelo de cooperación internacional para el desarrollo que rechace categóricamente cualquier intento de tutela o intromisión extranjera.

Para la administración federal, la línea es clara y marca distancia de los esquemas de colaboración del pasado. Con el lema de la cooperación bilateral pero bajo el estricto resguardo de la autonomía nacional, la presidenta zanjó el debate político sobre la seguridad interior:

«Pero por eso hablo siempre de la coordinación, sin subordinación y del fortalecimiento de las capacidades y de la cooperación para el desarrollo, no de la injerencia. Y lo sostengo», concluyó Sheinbaum Pardo.