Por: Sandra Dueñes Monárrez.

Ixtlán del Río, Nayarit., a 16 de marzo del 2026.- En una respuesta directa a los señalamientos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la mandataria mexicana Claudia Sheinbaum Pardo aseguró que en México «gobierna el pueblo» y no el narcotráfico, rechazando tajantemente cualquier oferta de intervención militar extranjera para combatir a los cárteles.

La polémica se encendió luego de que Trump, antes de partir hacia Mar-a-Lago, criticara a Sheinbaum por rechazar su propuesta de «acabar con los cárteles». El mandatario estadounidense insistió en que, «nos guste o no», las bandas del crimen organizado controlan el territorio mexicano, llegando incluso a compartir publicaciones que cuestionan si México es un «narcogobierno».

Ante esto, desde la inauguración de un Centro Libre para las Mujeres en Nayarit, Sheinbaum reviró: “¿Quién gobierna México? Porque luego andan diciendo que otros gobiernan México. No, en México gobierna el pueblo, pero también gobernamos las mujeres”.

Aunque la presidenta reconoció que existe una cooperación histórica en materia de seguridad para enfrentar el tráfico de drogas y armas, fue enfática en que el respeto a la integridad territorial no está sujeto a discusión.

“Cuando nos ha propuesto que entre el ejército de Estados Unidos a México hemos dicho que no. Podemos colaborar, trabajar juntos, pero la soberanía no está a negociación”, sentenció la mandataria, aclarando que las operaciones tácticas corresponden exclusivamente a las Fuerzas Armadas mexicanas, la Guardia Nacional y las fiscalías locales.

La relación entre ambos gobiernos atraviesa un momento de alta tensión, acentuado por hechos recientes como la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, líder del CJNG, y la exclusión de Sheinbaum de la cumbre «Escudo de las Américas» en Miami, donde Trump se reunió con líderes latinoamericanos para discutir una alianza militar contra el narco.

Pese a los roces, la Cancillería mexicana sostiene que la relación con Washington se mantiene bajo principios de responsabilidad compartida y confianza mutua, pero siempre rechazando cualquier esquema de subordinación.