Por: Sandra Dueñes Monárrez.

Los padres del pequeño Ángel no entendieron el diagnóstico médico por la barrera del idioma; «las omisiones institucionales culminan en tragedias», señala la legisladora.

Hidalgo del Parral, Chih., a 20 de febrero del 2026.- La muerte de Ángel, un niño indígena de apenas cinco años perteneciente al pueblo Ódami, ha desatado una ola de indignación y un enérgico reclamo hacia el Gobierno del Estado por la falta de intérpretes en las instituciones públicas.

La diputada de Morena, Edith Palma Ontiveros, denunció que el pasado 4 de febrero, en el Hospital Infantil de la ciudad de Chihuahua, el pequeño falleció a causa de una infección cerebral por tuberculosis. Sin embargo, la tragedia se agravó porque sus padres, al no hablar español, vivieron un calvario sin entender el diagnóstico ni las instrucciones de los médicos.

«Las instalaciones del Hospital Infantil fueron mudo testigo de las omisiones que culminan en tragedias; tragedias que las autoridades podemos prevenir y evitar», sentenció la legisladora desde la tribuna.

Palma Ontiveros hizo un llamado urgente a la administración estatal para garantizar el derecho constitucional de los pueblos originarios a contar con traductores e intérpretes en todas las instancias de servicio público, especialmente en salud y justicia.

La diputada enfatizó que no se trata solo de preservar las lenguas indígenas como un adorno cultural, sino de una obligación legal para evitar que la vulnerabilidad de las comunidades termine en desenlaces fatales.

Según el posicionamiento del Grupo Parlamentario de Morena, el caso de Ángel es un ejemplo claro de cómo el desacato a los mandatos legales impide que las personas indígenas sean tratadas con dignidad, equidad y sin discriminación.