La caravana contra la mutilación genital femenina recorrerá 12.000 kilómetros para acabar con esta práctica en África.

Supervivientes africanas de la mutilación genital femenina liderarán una travesía con miles de activistas en una “campaña en caravana” de dos años por todo el continente para pedir el fin de esta violación de los derechos humanos de las mujeres y las niñas. Organizada por #FrontlineEndingFGM (primera línea para terminar con la MGF), un grupo de activistas y organizaciones de base de África recorrerá unos 12.000 kilómetros a través de 20 países, entre ellos Nigeria, Sudán y Camerún.

Activistas, profesionales médicos y líderes religiosos de zonas de alta prevalencia de MGF en estos países celebrarán una serie de actos y campañas de radio adaptados a los retos locales para erradicar la mutilación genital femenina. En la frontera de cada país, los convoyes entregarán a la siguiente caravana una pancarta contra la MGF y el libro de compromisos “Querida hija”, en el que las familias se comprometen a proteger a sus hijas de la ablación.

“Estamos pasando el poder a las activistas de base”, afirma Ayo Bello-Awodoyin, que dirige la Campaña Mundial de Medios de Comunicación para acabar con la MGF en Nigeria. “Las activistas de base, que han estado haciendo el trabajo pero no han tenido realmente el respaldo para hacerlo a este nivel, tendrán ahora la oportunidad de darse a conocer de forma masiva en diferentes países y liderar estos esfuerzos”.

La campaña, inspirada en los movimientos “autobús rosa” contra la MGF que comenzaron hace casi una década en Gambia, arrancará en Mauritania en junio y se prolongará hasta mediados de 2026, cuando finalice en Yibuti.

En las últimas tres décadas la MGF ha disminuido en África, en algunos lugares más rápidamente que en otros. En países como Kenia, Burkina Faso, Togo y Liberia se ha producido un rápido descenso, mientras que en Gambia, Somalia, Malí y Guinea Bissau aún cuenta con un alto grado de apoyo. En Sierra Leona, sigue siendo legal a pesar de las continuas peticiones de prohibición, que se reavivaron después de que tres niñas murieran durante un ritual de ablación en enero. Aunque muchos países africanos tienen leyes contra la mutilación genital, los activistas afirman que su escasa aplicación permite que esta violación de los derechos de las mujeres y niñas persista.

“El principal problema es la eficacia de las leyes: si decimos que la MGF es un delito punible pero no hay enjuiciamiento, se convierte en un gran desafío”, señala Bello-Awodoyin.

Los activistas afirman que, para erradicar esta práctica, que a menudo está arraigada en creencias culturales y religiosas, los argumentos deben adaptarse a cada región en la que esté extendida. En Somalia, por ejemplo, las organizaciones de derechos humanos sostienen que la creencia de que la ablación es un requisito religioso impide su erradicación.

“Para la comunidad tendrá un gran impacto oír a un líder religioso decir que no es una práctica religiosa, sino cultural”, afirma Ifrah Ahmed, superviviente de la MGF y fundadora de la fundación Ifrah, que aboga por el fin de la ablación.

Las activistas utilizarán la caravana para movilizar a las comunidades de zonas de difícil acceso, incluidos los campamentos de desplazados internos, donde proyectarán documentales sobre el impacto de la MGF sobre la salud, incluidas las complicaciones del parto y los problemas menstruales, sexuales y psicológicos.

“Cuando vean estos documentales por sí mismos, les llegará de otra manera. Una cosa es decirles que las niñas mueren a causa de la MGF y otra que lo vean”, afirma Ahmed.

Los activistas defienden que las campañas sistemáticas de radio son una forma eficaz de llegar a las comunidades. Un proyecto de radiodifusión de tres años organizado por líderes religiosos en la región del río Tana, en el sur de Kenia, dio como resultado un descenso del 84% en la peor forma de MGF, según la Global Media Campaign. La organización espera que la caravana dé un nuevo impulso a la lucha contra la MGF en todo el continente, ya que las amenazas -incluido el cambio hacia la MGF medicalizada en el Cuerno de África y las prácticas clandestinas- podrían revertir los avances.

Bello-Awodoyin ha señalado que espera que “la población aprenda lo perjudicial que es la MGF… y que las supervivientes y las líderes de las organizaciones de base no dejen de luchar”.

Artículo traducido por Emma Reverter

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