
Por: Sandra Dueñes Monárrez
Washington, D.C., a 22 de abril del 2026.- Lo que inició como un «accidente carretero» en la sierra de Chihuahua ha escalado hasta el Despacho Oval. Este miércoles, la Casa Blanca lanzó una ofensiva retórica contra la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, acusándola de falta de «compasión» ante la muerte de los dos agentes de la CIA. La respuesta de Washington surge en medio de la exigencia de México por una explicación clara sobre la presencia ilegal de oficiales extranjeros en operativos tácticos.
En una entrevista para Fox News, la vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, giró el tablero de la discusión. Ante el cuestionamiento de Sheinbaum Pardo sobre la violación a la soberanía nacional, Leavitt respondió que el presidente Donald Trump consideraría «valioso» un gesto de sensibilidad por las vidas estadounidenses perdidas, recordándole a México lo que EE. UU. hace para «detener el flagelo del tráfico de drogas».
«Hemos visto algo de cooperación de la presidenta Sheinbaum, pero el presidente Trump siempre quiere ver más cooperación, porque lo que estamos haciendo no solo beneficia al pueblo de EE. UU., sino a su propio pueblo”, sentenció la portavoz.
El fondo del conflicto radica en las reformas legales de México que prohíben estrictamente las operaciones encubiertas de agentes extranjeros. Mientras la Casa Blanca justifica la presencia de sus oficiales bajo el discurso del combate a los cárteles, el Gobierno de México sostiene que no hubo autorización ni conocimiento de estas tareas en terreno.
La opacidad del Gobierno del Estado de Chihuahua, encabezado por María Eugenia Campos Galván, ha sido el combustible de este incendio diplomático. Las versiones de la administración estatal han variado desde una «capacitación de drones» hasta el ya polémico «aventón» o traslado de cortesía tras la destrucción de laboratorios.
Para el Gobierno Federal, la versión de Chihuahua es simplemente inverosímil. La confirmación por parte de medios estadounidenses de que los fallecidos eran agentes de la CIA —y no simples diplomáticos como afirmó inicialmente la administración de Maru Campos Galván— deja al descubierto una red de mentiras que ahora involucra a las fuerzas armadas.
Sheinbaum Pardo ha sido enfática: aunque en el operativo participaron elementos del Ejército, estos no tenían conocimiento de que en el vehículo viajaban agentes de inteligencia extranjeros. La ley es clara: la colaboración está permitida, pero la presencia en campo para labores de seguridad está terminantemente prohibida.
Mientras Washington exige compasión, el Senado mexicano busca rendición de cuentas. El bloque oficialista avanza en la iniciativa para obligar a la gobernadora Maru Campos Galván a comparecer ante el recinto legislativo, un movimiento que ha desatado un debate constitucional sobre el federalismo y las facultades de la Cámara Alta para llamar a cuentas a un mandatario estatal.
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