Por: La Redacción.

Ciudad de México., a 5 de mayo del 2026.- Mientras el mundo miraba la caída y el traslado de Nicolás Maduro a Nueva York en enero pasado, en las aguas del Caribe se gestaba una carnicería silenciosa que Washington vende como «éxito», pero que los datos desmienten con la frialdad de un informe forense. La estrategia de «fuego libre» del Comando Sur no está deteniendo la cocaína; solo está obligando a los narcos a ser más creativos… y más letales.

Desde septiembre de 2025, el Caribe dejó de ser un destino turístico para convertirse en una zona de guerra. Las cifras son de escalofrío: 45 operaciones militares y más de 150 muertos hasta marzo de 2026. EE.UU. está hundiendo lanchas rápidas como si fuera un videojuego, pero hay un detalle que el Pentágono prefiere ignorar: la cocaína que llega a sus fronteras no ha bajado ni un gramo. De hecho, se detectó un ligero aumento.

Es la ley del mercado, socia: si bloqueas una puerta, el negocio abre tres ventanas. El ataque frontal en las costas de Venezuela ha elevado el riesgo, sí, pero en el narcotráfico, mayor riesgo significa mayor precio, nunca menor flujo.

La inteligencia criminal siempre va un paso adelante de la burocracia militar. Ante el acoso naval en el Caribe, las rutas han mutado hacia lo invisible:

  • El salto a Guyana: Ahora los vuelos ilegales cruzan hacia el este, buscando rutas hacia Europa vía Brasil o Surinam.
  • La selva como escudo: El corredor amazónico entre Colombia y Venezuela se ha convertido en la «autopista silenciosa» donde los satélites no penetran.
  • Tecnología de punta: El uso de semisumergibles no tripulados (drones marinos) y torpedos operados por control remoto está dejando a las fragatas estadounidenses persiguiendo fantasmas.

Aquí es donde entra nuestra especialidad: detectar la simulación. Los expertos como Adam Isacson y Alex Papadovassilakis lo confirman: el Caribe solo mueve el 20% de la droga. El grueso del negocio siempre ha estado en el Pacífico y en los contenedores comerciales.

Atacar lanchas en el Caribe es un show político, un mensaje de fuerza tras la captura de Maduro, pero no es una solución contra el crimen organizado. Es como querer secar un río a balazos.

Lo que nos dice Geoff Ramsey es lo que siempre sostenemos en nuestras investigaciones locales: el narcotráfico no sobrevive sin el uniforme. Ya sea en Venezuela o en las aduanas de cualquier puerto, la «complicidad no investigada» es el verdadero motor. Mientras EE.UU. gasta millones en misiles para hundir lanchas, la droga sigue pasando por los puertos legales mediante el método rip-on/rip-off (contaminación de contenedores).