Por: Sandra Dueñes Monárrez.

Chihuahua, Chih., a 6 de mayo del 2026.- En una jornada marcada por el caos y la confrontación directa, el Congreso de Chihuahua se convirtió este miércoles en el epicentro de una crisis política sin precedentes donde el Grupo Parlamentario de Morena presentó un exhorto formal exigiendo que la gobernadora, María Eugenia Campos Galván, solicite una licencia temporal a su cargo para permitir que las autoridades federales investiguen, sin interferencias, la muerte de agentes estadounidenses en territorio estatal y las irregularidades del operativo en “El Pinal”.

La sesión inició bajo un clima de hostilidad que rápidamente escaló cuando los legisladores de Morena tomaron la tribuna y con pancartas que rezaban consignas como “Gobernadora Maru, licencia es congruencia” y “Laboratorio alterado, operativo fracasado”, la oposición cuestionó la legitimidad de la narrativa oficial.

El argumento central es contundente: la jefa del Ejecutivo estatal no puede encabezar la administración mientras su propia estructura de seguridad está bajo la lupa de agencias federales por presuntos nexos con operativos extranjeros no autorizados.

La protesta no se limitó a los legisladores de la bancada morenista, sino que desde las galerías, el público presente rompió el protocolo al alzar carteles con críticas severas sobre los hechos ocurridos entre el 17 y el 19 de abril derivando en una manifestación ciudadana, que reflejó el hartazgo por la opacidad del llamado «CIA Gate», por lo que el presidente del Congreso se vió obligado a interrumpir la sesión en diversas ocasiones.

Aunque el presidente del Congreso, Guillermo Ramírez Gutiérrez intentó mantener el orden y reanudar las actividades momentáneamente, el peso de la protesta social y política terminó por forzar una postergación de la sesión.

Este movimiento legislativo de Morena elevó la apuesta política en Chihuahua, pues a raíz del caso “CIA Gate”, ya no se trata solo de pedir informes o comparecencias; la exigencia de una licencia temporal coloca a la gobernadora panista María Eugenia Campos Galván en una posición defensiva extrema. La sombra de la intervención extranjera y las dudas sobre la veracidad de los decomisos de droga no solo han fracturado la confianza institucional, sino que han dejando al estado en un limbo de gobernabilidad mientras Washington y la Ciudad de México observan de cerca el desenlace de esta trama de espionaje y seguridad, que dejó como saldo cuatro muertos, un laboratorio sin detenidos y muchas preguntas que hasta el momento no han tenido respuestas solo evasivas.