Por: La Redacción.

Ciudad de México., a 22 de junio del 2026.- La quinta entrega de la saga Toy Story ha reafirmado el poder de la nostalgia en la industria cinematográfica, logrando un estreno global de 312 millones de dólares. Bajo la dirección de Andrew Stanton, la cinta se posiciona como el mejor debut de la franquicia y uno de los lanzamientos animados más exitosos de la historia, situándose únicamente por debajo de Los Increíbles 2 (2018) en su fin de semana de apertura.

El impacto comercial ha sido contundente:

  • En Norteamérica, la película alcanzó los 160 millones de dólares en 4,425 cines, superando las proyecciones iniciales y posicionándose como el estreno nacional más fuerte del año.
  • En el mercado internacional, la recaudación ascendió a 152 millones de dólares, destacando México (26.6 millones), Reino Unido (20 millones), China (18 millones) y Francia (7.2 millones).

A pesar de las cifras, la crítica especializada ha mantenido una postura matizada. Si bien la película cuenta con un sólido 94% en Rotten Tomatoes y una calificación “A” en CinemaScore, el consenso sobre su calidad es ambivalente.

La trama, que explora la relevancia de los juguetes físicos frente a la irrupción de dispositivos digitales como la tableta Lilypad —con el apoyo promocional de una canción original de Taylor Swift—, ha sido recibida con entusiasmo por el público. Sin embargo, analistas señalan una debilidad estructural en el guion: la premisa sobre la tecnología no termina de profundizarse, limitando la capacidad de la historia para alcanzar la profundidad emocional que caracterizó a la trilogía original.

Aunque es ampliamente considerada una mejora respecto a Toy Story 4 y un retorno a la forma para Pixar, persiste el debate sobre si la franquicia está priorizando la explotación comercial de sus personajes sobre la necesidad real de continuar una historia que parecía haber concluido satisfactoriamente años atrás. Por ahora, Toy Story 5 se encamina a superar la marca de los 1,070 millones de dólares logrados por su predecesora, demostrando que, para el espectador, la vigencia de Woody y Buzz sigue siendo un producto rentable, más allá de las críticas sobre la fatiga creativa de la saga.