
Por: Sandra Dueñes Monárrez.
Hidalgo del Parral, Chih., a 17 de julio del 2026.- La Diputación Permanente del Congreso del Estado lanzó un llamado de alerta dirigido a la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), la SEMARNAT y la CONANP, ante el acelerado proceso de deterioro que enfrenta el Humedal del Río San Pedro-Meoqui. La propuesta, presentada por el diputado Ismael Pérez Pavía, exige acciones inmediatas para garantizar el caudal ecológico de este ecosistema, que desde 2012 ostenta el reconocimiento internacional como Sitio Ramsar.
El Humedal de Meoqui no es solo una joya natural, sino una pieza clave para la biodiversidad regional: alberga a más de 200 especies de aves —incluyendo al Rascón Azteca, en peligro de extinción— además de una vasta fauna y vegetación nativa. Sin embargo, la realidad actual dista mucho de su estatus de protección internacional. La insuficiencia de agua ha comprometido su funcionalidad hidrológica, dejando al ecosistema vulnerable ante los efectos del cambio climático y la presión del desarrollo regional.
Para Pérez Pavía, la situación ha llegado a un punto crítico: «No podemos permitir que un humedal con reconocimiento internacional siga deteriorándose por la falta de acciones de las autoridades».
El exhorto legislativo pone el dedo en la llaga sobre una problemática recurrente en Chihuahua: la distancia entre el discurso institucional y la gestión del agua. Si bien el estatus de Sitio Ramsar confiere prestigio, el diputado advirtió que dicho reconocimiento corre el riesgo de convertirse en un acto simbólico si no viene acompañado de medidas coercitivas y operativas por parte de la Federación.
La protección del Humedal de Meoqui choca inevitablemente con la alta demanda de agua para la agricultura y la industria en la región. El exhorto legislativo omite, de momento, mencionar cómo se resolverá la disputa por el recurso hídrico, sugiriendo que la restauración dependerá enteramente de la voluntad política de CONAGUA para priorizar el «caudal ecológico» sobre otros usos extractivos.
Históricamente, los llamados del Congreso a dependencias federales como SEMARNAT o CONANP suelen recibir respuestas burocráticas que rara vez se traducen en presupuestos etiquetados o sanciones ejemplares para quienes incumplen con la preservación ambiental. La verdadera prueba de esta iniciativa no será el exhorto en sí, sino si el Congreso podrá articular un frente común que obligue a la Federación a pasar de la «presunción» de un sitio protegido a la «restauración» real de los daños acumulados.
La urgencia de Pérez Pavía es clara: defender el humedal es defender el patrimonio natural de las futuras generaciones. No obstante, el desafío para el Congreso será convertir este llamado en una agenda de trabajo que vigile el cumplimiento de las normas ambientales, evitando que el Humedal de Meoqui se convierta en una víctima más de la omisión institucional y la priorización de intereses productivos sobre la salud ecológica del estado.






