Por: La Redacción.

Ciudad de México., a 28 de octubre del 2026.- La vida política de México despide a una de sus figuras más emblemáticas y determinantes del último medio siglo. Este miércoles se confirmó el fallecimiento del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano a los 92 años de edad, un referente ineludible de la izquierda institucional, la democratización del país y la defensa de los recursos energéticos.

De acuerdo con la información confirmada, los funerales del ingeniero se llevarán a cabo este jueves 29 de octubre en el Panteón Francés, sitio donde descansa su esposa Celeste Batel, fallecida en octubre de 2021. Su partida cierra un capítulo histórico fundamental en la configuración del pluralismo político mexicano.

La trayectoria de Cárdenas Solórzano quedará irremediablemente anclada al parteaguas político de 1988. Tras militar durante décadas en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), organización que cofundó su padre —el general Lázaro Cárdenas del Río—, el ingeniero encabezó la Corriente Democrática junto a figuras como Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez. Su salida del tricolor se originó al rechazar la imposición vertical del candidato presidencial y advertir que el partido oficial se había apartado de los ideales revolucionarios y sociales.

Este cisma político dio paso a la postulación presidencial de Cárdenas bajo las siglas del Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM) y a la posterior conformación del Frente Democrático Nacional (FDN). El proceso electoral del 6 de julio de 1988 quedó grabado en la memoria colectiva nacional por la «caída del sistema» informático en la Secretaría de Gobernación, un fraude electoral documentado que arrebató el triunfo a la oposición cuando las tendencias favorecían al candidato opositor, quien se había declarado vencedor con el 42% de la votación con el 50% de las casillas computadas.

Ante el dilema histórico de convocar a la defensa activa del voto en las urnas —lo que muchos simpatizantes esperaban— o contener el estallido social ante el riesgo de una espiral de violencia mayor, Cárdenas optó por la ruta institucional, consolidando un año después la fundación del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en 1989. Años más tarde, en homenajes recientes como el recibido en la UNAM, el propio Cárdenas recordaría que aquella gesta democrática costó la vida de entre 600 y 800 militantes cuyos crímenes permanecen en la impunidad.

El clímax de su lucha electoral y el triunfo más rotundo de la oposición democrática se materializó el 6 de julio de 1997, cuando Cuauhtémoc Cárdenas ganó la elección para convertirse en el primer Jefe de Gobierno electo del entonces Distrito Federal.

Su arribo a la administración capitalina representó un golpe demoledor al centralismo del régimen priista, arrebatándole al Ejecutivo federal el control político de la capital. Al frente de la ciudad, Cárdenas imprimió un sello de profundo acento social, priorizando el desarrollo de infraestructura equitativa y sentando las bases institucionales para la autonomía política de los capitalinos, consolidando a la metrópoli como el principal bastión de las causas progresistas que allanarían el camino hacia futuras alternancias.

A lo largo de su trayectoria, Cárdenas compitió en tres ocasiones por la Presidencia de la República (1988, 1994 y 2000). En su camino dialogó con diversas expresiones sociales y políticas, incluyendo su histórica visita al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en Guadalupe Tepeyac, Chiapas, en mayo de 1994, donde el Subcomandante Marcos lo reconoció como interlocutor válido, aunque cuestionando los límites de la vía electoral tradicional. Asimismo, en el año 2000 acompañó activamente a Andrés Manuel López Obrador en la emblemática fórmula por la Jefatura de Gobierno del DF desde la plancha del Zócalo.

Defensor incansable de la soberanía energética, Cárdenas mantuvo una postura crítica frente a las reformas neoliberales y la privatización de los energéticos. Su congruencia ideológica lo llevó a distanciarse de las cúpulas partidistas cuando consideró que se traicionaban los principios fundacionales de la izquierda, culminando recientemente en su participación en comisiones consultivas de Petróleos Mexicanos (Pemex) en marzo de 2026 y recibiendo el doctorado Honoris Causa por el Instituto Politécnico Nacional (IPN).

La figura de Cuauhtémoc Cárdenas debe analizarse desde la complejidad de su aportación estructural a la vida pública mexicana:

Sin la ruptura de 1988 y la subsecuente creación del PRD, el sistema de partidos mexicano habría postergado su democratización. Cárdenas canalizó el descontento social acumulado contra el autoritarismo del Estado mexicano hacia una vía institucional que obligó al régimen a tolerar la pluralidad y la competencia electoral efectiva.

La decisión de no convocar a una insurrección civil en 1988 continúa siendo objeto de debate histórico entre quienes aplauden su prudencia para evitar un derramamiento de sangre mayor y quienes consideran que se perdió una oportunidad histórica para desmantelar de raíz el régimen de ptido hegemónico. Con su fallecimiento, México despide a un político de convicciones firmes y congruencia férrea, recordándole a la clase política contemporánea que los cargos públicos son temporales, pero la lealtad a los principios sociales es el único medidor válido de la vocación democrática.