Por Juan Alberto Vázquez / Nueva York

José Treviño Morales, hermano de Miguel Ángel Treviño Morales, el “Z 40”, y de Omar Treviño Morales, el “Z 42”, deberá cumplir el total de su condena en la cárcel texana donde se encuentra preso luego de que un juez le negara la libertad por compasión que su defensa había solicitado el pasado 22 de agosto.

Para la solicitud de libertad por compasión, los argumentos fueron “vacunas ineficaces, variantes más contagiosas de COVID-19, condiciones de Código Rojo en La Tuna (prisión ubicada en Anthony, Texas), falta de atención al distanciamiento social y falta de uso de máscaras por parte de los reclusos y el personal”.

Treviño Morales pidió en el verano una reducción de sentencia de conformidad con la Ley del Primer Paso la cual, por cierto, también le fue negada a Alfredo Beltrán Leyva, “El Mochomo”, y al mafioso neoyorquino John Colombo.

En una corta respuesta, el juez Lee Yeakel dijo no hallar razones convincentes para una reducción de la pena o liberación anticipada de José Treviño. Le recordó además que al sentenciarlo en mayo del 2013 a 20 años (que comenzaron a correr desde su captura en 2009), de algún modo ya habían sido generosos con él, pues su delito de lavar aproximadamente 25 millones de dólares de fondos del narcotráfico, eran suficientes para sentenciarlo a cadena perpetua.

A los pocos meses de que inició su reclusión, José Treviño Morales comenzó a presentar incontables problemas de salud, entre los que se hallan dolor de pecho, gastritis, lesión permanente en hombro y cuello, mareos, náuseas y vómitos, artritis y problemas con la próstata. Su moción es una larga exposición de todos sus males y remedios medicinales que debe ingerir para sobrellevar el encierro.

Durante su sentencia junto a otros conspiradores, se destacó su rol en la operación citada al invertir, entrenar, criar y competir con caballos cuarto de milla. Fueron más de 300 ejemplares los incautados por las autoridades federales en junio de 2012, en un rancho de su propiedad como parte de la operación que el FBI y la DEA llevaban meses investigando.

La compra y venta de los caballos se habría celebrado en Oklahoma, Nuevo México, California y Texas, donde él y sus socios buscaron disfrazar el origen ilegal de sus inversiones. En la misma audiencia donde lo sentenciaron, el abogado de José Treviño dijo a la corte que el estado “lo estaba tratando injustamente por quiénes eran sus hermanos”. Pero hace unas horas el juez Yeakel le recordó a José Treviño que se había beneficiado “del liderazgo de sus hermanos en Los Zetas, uno de los cárteles de la droga más violentos de México” donde su participación “no fue la de un subordinado o intermediario, sino que fue más allá de los delitos financieros o de narcóticos comunes en los que desempeñó un papel indispensable como administrador”.

“Nadie en este tribunal ha alegado que usted es un Zeta, sino de estar acusado de mover dinero para ellos”, le habría dicho Sam Sparks, juez que lo sentenció en el 2013.

En su moción de agosto de este año, hablando de él en tercera persona, José Treviño Morales dijo que “ha aprendido una dolorosa lección y saldrá de prisión como un hombre mejor”. Promete seguir todas las recomendaciones del oficial de libertad condicional y hasta sugiere al juez que lo envíe al “confinamiento en el hogar”, pero ninguna de sus peticiones fue atendida, por lo que deberá esperar hasta el 11 de julio del 2029 para obtener su liberación.

José es el único de los Treviño Morales que purga una condena en los Estados Unidos, luego de que sus tristemente célebres hermanos Miguel Ángel y Omar, fueran detenidos y sentenciados en México. El “Z-40”, a 22 años de cárcel; y el “Z-42”, a 15. Ambos, famosos por desmembrar a sus víctimas o por realizar sanguinarios asesinatos como el perpetrado en Allende, Coahuila, mostrado a detalle en la serie “Somos” de Netflix, donde se narran los tres días de marzo del 2011, cuando 60 sicarios al servicio de dichos hermanos, secuestraron, asesinaron y quemaron a cerca de 300 personas.

Tanto Miguel Ángel como Omar cuentan con acusaciones en cortes de Nueva York, Texas y el Distrito de Columbia en Washington, DC. La petición de la justicia estadounidense al gobierno mexicano para que extraditen al “Z-40” sigue pendiente, y no se ha ejecutado debido a los amparos promovidos por el propio exlíder criminal quien alega que de ser enviado a otro país se estarían “violando sus derechos humanos”.

Sabe que no le esperan cosas buenas en Estados Unidos, pues además de la sentencia a su hermano José, igualmente su sobrino Juan Francisco “Kiko” Treviño Chávez, recibió en 2018 dos cadenas perpetuas; y un hermano de “Kiko”, Juan Gerardo Treviño Chávez “El Huevo”, fue extraditado en marzo de este año, y -aunque su proceso se halla en las etapas iniciales- se anunció que antes de que finalice el año ya se estaría declarando culpable.