AMLO celebró con Mauricio Vila, gobernador de Yucatán, la participación de militares en la seguridad del estado, pese a investigación de la DEA por fentanilo.
AMLO celebró con Mauricio Vila, gobernador de Yucatán, la participación de militares en la seguridad del estado, pese a investigación de la DEA por fentanilo.

Ante secuestro masivo de migrantes, AMLO dijo saber incluso por dónde viajaban los 31 secuestrados en Tamaulipas, originarios de Venezuela, Ecuador, Honduras, Colombia y México.

La conferencia de prensa de este miércoles 3 de enero se realizó en Mérida, la capital del estado de Yucatán. Ahí, Andrés Manuel López Obrador –en presencia del gobernador de Acción Nacional, Mauricio Vila Dosal- moderó algunas de sus rutinas más comunes durante estos encuentros matutinos, pero no dudó en insistir en sus invectivas contra un sector de la prensa mexicana a la que -según él- les hacía un favor por atacarlos.

La conferencia se centró en la defensa de las decisiones que han llevado a hacer cada vez más evidente el protagonismo de las Fuerzas Armadas en prácticamente todos los ámbitos de la vida pública, desde la prestación de servicios de logística, como en el caso de la llamada «Mega Farmacia del Bienestar», hasta la operación de los trenes Maya y del Istmo, así como en otros ámbitos.

Lejos del tono confrontacional con el que suele hablar de los gobernadores que no son de su partido, desde Mérida, López Obrador habló de “avances” en materia de seguridad.

Esos “avances”, desde luego, los atribuyó al protagonismo de las Fuerzas Armadas que él presentó como la causa de que Yucatán sea lo que él llamó “un estado ejemplar, modelo en cuanto a seguridad, es el estado de la República con menos delitos, el más seguro en todo el país”. Incluso celebró su “coordinación con el gobernador Mauricio Vila, siempre poniendo por delante el interés del pueblo.”

A su vez, Vila, agradeció el apoyo de López Obrador y de las Fuerzas Armadas y dio cuenta de la estrategia de seguridad que ha seguido en su gobierno, además de celebrar la colaboración en otros ámbitos, incluidas obras en materia de salud y educación, además del Tren Maya como un “medio de transporte estratégico para detonar el turismo y traer mayor bienestar”.

Por su parte, López Obrador justificó el protagonismo de las Fuerzas Armadas aludiendo a la metáfora del Estado como un «elefante reumático», incapaz de moverse, que él habría levantado de su postración gracias a la ayuda de las Fuerzas Armadas.

El secretario de la Defensa Nacional, general Luis Crescencio Sandoval, invitado frecuente a estas conferencias asintió apenas con la mirada cuando López Obrador daba cuenta del protagonismo de los militares y, cuando le llegó el turno, dio cuenta del alcance de la participación de las Fuerzas Armadas en la seguridad pública en el país y, de manera más precisa, en Yucatán, como se puede ver en la diapositiva que aparece a continuación, que detalla el alcance de esa intervención.

Paradójicamente, una intervención así no ha sido suficiente para frenar la oleada de criminalidad que embarga a Yucatán que, sigue siendo uno de los lugares en la mira de la DEA por los laboratorios de fentanilo y la presencia de los dos principales cárteles de la droga, lo que desatado la violencia en el último trieno.

Secuestros masivos de migrantes

Ni la disciplina férrea del general Crescencio Sandoval pudo evitar que durante la conferencia, López Obrador fuera cuestionado por el más reciente escándalo del secuestro masivo de más de 30 migrantes de distintas naciones de América Central y del Sur, 4 de ellos colombianos, según lo informó el presidente de aquel país, Gustavo Petro.

López Obrador hizo una declaración pública de fe en el gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal, y en la fiscalía de esa entidad. Dijo estar seguro de que serán capaces de aclarar y dar con los 31 migrantes secuestrados en días pasados.

También hizo una nueva expresión pública de fe en la Guardia Nacional y la Secretaría de la Defensa Nacional, de las que dijo “han reforzado la búsqueda”.

A pesar de esas expresiones de fe, de confianza, López Obrador debió reconocer que no saben si “si es un caso de extorsión”, por lo que dijo que prefería “no adelantar nada”, a diferencia de lo que hizo a finales del año pasado con los cinco jóvenes varones víctimas de asesinato en Celaya, Guanajuato. En todo caso, debe apuntarse que, al mencionar la palabra «extorsión,» AMLO influye en la directriz de las operaciones para la búsqueda.

Sólo atinó a decir que su gobierno desea “encontrarlos a todos sanos y salvos y estamos haciendo ese trabajo con el gobierno de Tamaulipas.”

Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Seguridad Pública del gobierno federal, dijo al respecto que  “la fiscalía del estado encabeza la investigación con el apoyo de autoridades de la Secretaría de la Defensa Nacional, la Guardia Nacional, la Marina” y la secretaría a su cargo.

Entre las acciones de las que habló está la del “seguimiento de los teléfonos para dar con las personas que participaron, el análisis de los videos que quedaron en el autobús y el seguimiento de las rutas a las que se transportaba a los migrantes y la búsqueda con binomios caninos en diversos sitios.”

Dijo que incluso saben por dónde circulaban las 31 víctimas que viajaban en un autobús por la autopista Reynosa-Matamoros. Incluso señaló que se trata de nacionales de Venezuela, Ecuador, Honduras, Colombia y México.

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