
Por: Sandra Dueñes Monárrez.
Chihuahua, Chih., a 11 de mayo del 2026.- En un despliegue de fuerza que marca el inicio de una nueva fase en la confrontación política del norte de México, Ariadna Montiel Reyes, en su papel como Presidenta Nacional de Morena, arribará a Chihuahua este martes para encabezar un posicionamiento de alto impacto sobre la «soberanía nacional». La visita, lejos de ser un acto protocolario, se perfila como un desafío frontal a la administración de la gobernadora panista María Eugenia Campos Galván, utilizando la capital del estado como el escenario para una redefinición del poder territorial.
Acompañada por la dirigente estatal, Brighite Granados de la Rosa, la presencia de Montiel Reyes en la sede de Morena simboliza la consolidación del mando central sobre las estructuras locales, esto al presentarse ya no como una operadora del gabinete, sino como la cabeza estratégica del partido en el poder, es precisamente en ese escenario en el que la dirigente nacional de la 4T enviará un mensaje a Chihuahua cuyo territorio se ha convertido en prioridad absoluta de la agenda de expansión nacional del movimiento guinda.
El eje central del mensaje —la soberanía nacional— parece ser una respuesta directa a la narrativa de «resistencia federalista» que ha caracterizado al gobierno de María Eugenia Campos Galván.
La visita de Ariatna Montiel Reyes a Chihuahua es una maniobra política para elevar un conflicto al nivel de un dilema patriótico al invocar la soberanía desde el edificio de Morena, Montiel busca deslegitimar el discurso de autonomía estatal, etiquetándolo como una desviación de los intereses superiores de la nación.
La llegada de la dirigente nacional no es casual. En un estado donde el PAN mantiene uno de sus últimos reductos de poder real, la visita de Montiel Reyes funciona como un pase de revista a la lealtad de sus cuadros y un recordatorio de que la maquinaria nacional está lista para intervenir. La confrontación ya no se dará en los despachos gubernamentales, sino en la narrativa pública y en el territorio.
Con la mira puesta en el futuro político del estado, el posicionamiento de este martes no solo busca defender un concepto; busca establecer quién ostenta la verdadera autoridad moral y política en una entidad que históricamente ha sido el termómetro de las grandes transformaciones nacionales.






