Por: Sandra Dueñes Monárrez.

Chihuahua, Chih., a 11 de mayo del 2026.- El mapa delictivo de Chihuahua está experimentando una transformación estadística sin precedentes en la actual administración asi lo dio a conocer Gilberto Loya Chávez, titular de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE), presentó un balance detallado que revela una reducción del 18% en la tasa de homicidios a nivel estatal, lo que se traduce en un descenso de aproximadamente 2,000 casos en comparación con periodos anteriores.

Este alivio en la incidencia de violencia letal no es un fenómeno aislado de la capital, sino un comportamiento que se replica, con distintos niveles de éxito, en las 13 regiones que integran la geografía estatal.

Los datos más reveladores provienen de municipios que históricamente han estado bajo la presión de estructuras criminales. La región de Jiménez encabeza la lista con una caída del 61% en homicidios, seguida de cerca por el municipio de Madera, que presenta una reducción del 57%.

Otras zonas prioritarias también muestran números a la baja:

  • Bocoyna: -47%
  • Ciudad Juárez: -29%
  • Cuauhtémoc: -19%
  • Guadalupe y Calvo: -19%
  • Parral: -18%

Según Loya, estos resultados son producto de una concentración de esfuerzos operativos en zonas de alta vulnerabilidad, permitiendo recuperar terreno en municipios donde la violencia solía ser la norma.

La estrategia de la SSPE parece estar rindiendo frutos también en el ámbito de la seguridad cotidiana, aquella que afecta directamente el bolsillo y la paz de los ciudadanos. El robo de vehículos, uno de los delitos que más alimenta la economía del crimen organizado, disminuyó un 28% en todo el estado, salvando a más de 5,400 familias de perder su patrimonio.

El impacto en el hogar es aún más drástico: el robo a casa habitación presenta una reducción del 44%, una cifra que las autoridades atribuyen a una mayor vigilancia y a la desarticulación de bandas locales. Por su parte, el narcomenudeo, motor de la violencia en las colonias, ha dejado de figurar entre los delitos con mayor crecimiento, registrando también una tendencia a la baja.

A pesar de la contundencia de los números, el reto para la administración estatal sigue siendo la percepción ciudadana. Con un estado que aún lidia con las secuelas de décadas de violencia, estas cifras de la SSPE representan un respiro técnico, pero también un compromiso de mantener la guardia en las 13 regiones que, por primera vez en años, muestran una tendencia coordinada hacia el descenso delictivo.