Por: Sandra Dueñes Monárrez.

Chihuahua, Chih., a 9 de abril del 2026.-  Mientras el Gobierno Federal celebra con bombo y platillo una reducción del 34% en homicidios dolosos a nivel nacional, la realidad para las familias chihuahuenses tiene otros datos. El más reciente informe de México Evalúa coloca a Chihuahua nuevamente en el deshonroso «Top 5» de las entidades con mayor violencia letal en el país, demostrando que el «milagro» de la pacificación se detiene en nuestras fronteras.

Con una tasa de 5.55 homicidios, Chihuahua se mantiene en el grupo de los estados más peligrosos, compartiendo podio con Colima, Sinaloa, Morelos y Baja California. Lo que el reporte de marzo de 2026 pone en evidencia es que, aunque las cifras generales bajen, los estados que forman el corredor del Noroeste siguen siendo zonas de guerra donde la vida parece valer menos que en los boletines de prensa.

Uno de los puntos más críticos para el estado es el fenómeno de las desapariciones. A nivel nacional, las personas no localizadas han aumentado un 122% en la última década. Para Chihuahua, esto sugiere una realidad aterradora: ¿Cuántos de los homicidios que «ya no ocurren» en las estadísticas son en realidad personas que han sido «borradas» de la vida pública y enviadas al limbo de las desapariciones para no ensuciar las gráficas de seguridad?

El análisis plantea tres hipótesis que encajan perfectamente con la situación que vivimos en la entidad:

  1. Reclasificación de delitos: La sospecha de que las fiscalías locales están anotando muertes violentas bajo conceptos menos «ruidosos» como accidentes o causas externas.
  2. Régimen de control: Que los grupos delictivos han alcanzado tal nivel de dominio en ciertas regiones del estado que ya no necesitan enfrentamientos armados para imponer su ley.
  3. Abandono institucional: Mientras el presupuesto se va a programas de imagen, los cuerpos de seguridad y de emergencia (como los bomberos y policías) operan con las uñas.

Para los ciudadanos de Juárez, la capital y la Sierra, la reducción del 34% nacional suena a una burla. Chihuahua sigue aportando una cuota de sangre desproporcionada al país. La exigencia es clara: menos triunfalismo en las mañaneras y más acción en las calles de la entidad. Porque en Chihuahua, el dato oficial no ha logrado matar al relato de la violencia diaria.