Por: Sandra Dueñes Monárrez.

Chihuahua, Chih., a 9 de abril del 2026.- México se despierta con una cifra que parece sacada de un cuento de hadas oficialista: una reducción del 34% en homicidios dolosos durante el primer bimestre de 2026. En el papel, la estrategia de pacificación finalmente «funciona». Pero, ¿estamos realmente ante un país más seguro o ante una maquinaria de estadísticas diseñada para ocultar la sangre?

Históricamente, la violencia en México ha sido un monstruo difícil de domar. Ver una caída de 4,480 a 2,964 homicidios en tan solo un año (2025 vs. 2026) es, por decir lo menos, estadísticamente sospechoso. Expertos en seguridad y el análisis de México Evalúa encienden las alarmas: una reducción tan drástica y repentina suele responder más a cambios en el registro de los delitos que a una mejora real en la seguridad pública.

La gran pregunta que incomoda al gobierno es: si no son homicidios, ¿qué son? El reporte revela una tendencia inquietante. Mientras los asesinatos «bajan», otras categorías sospechosas se mantienen o mutan.

  1. El agujero negro de las desapariciones: Aunque el Registro Nacional (RNPDNL) muestra una baja del 29% en personas desaparecidas, la cifra sigue siendo un 122% más alta que hace una década.
  2. La «Paz Mafiosa»: En estados como Sinaloa o Guerrero, la baja de homicidios no siempre es buena noticia. Podría significar que el crimen organizado ha alcanzado un control tan absoluto del territorio que ya no necesita «hacer ruido» con balaceras para imponer su ley.

Para nosotros en el estado grande, las cifras no cuadran con el sentimiento en las calles. Chihuahua se mantiene en el «Top 5» de violencia letal a nivel nacional, con una tasa de 5.55, superada solo por focos rojos como Colima, Morelos y Sinaloa.

Mientras en Chihuahua, los encargados de la seguridad se candidatean y realizan actos anticipados de campaña a la par de sus opositores, las declaraciones de que la paz habia en nuestro estado continua exhibiendo la vulnerabilidad institucional del Estado mexicano, principalmente porque los funcionarios utilizan los cargos públicos como catapulta para sus interese políticos.

¿Estamos ante una «tecnodictadura» de los datos? El informe de marzo de 2026 sugiere tres escenarios:

  • La versión oficial: La estrategia funciona (poco probable dada la falta de reformas estructurales).
  • El subregistro: Las fiscalías están «reclasificando» muertos como «lesiones» o «causas externas» para limpiar las gráficas.
  • Control Criminal: El Estado ha cedido tanto terreno que los grupos delictivos gestionan la violencia a su conveniencia.

La seguridad no se mide en diapositivas de PowerPoint durante las mañaneras, se mide en la tranquilidad de las familias. Si el gobierno quiere que creamos en su «milagro», debe explicar por qué, a pesar de sus números alegres, Colima es hoy un 335% más violento que hace diez años.

En Chihuahua Minuto lo tenemos claro: las cifras pueden mentir, pero la realidad, tarde o temprano, termina por alcanzar a los gobernantes.