Por: La Redacción.

Ciudad Juárez, Chih., a 27 de septiembre del 2026.- En el marco de la presentación de la convocatoria para el Parlamento de Mujeres 2026 en la frontera, la diputada de Morena y presidenta de la Comisión de Feminicidios, Jael Argüelles Díaz, lanzó un enérgico llamado a las mujeres chihuahuenses a defender con firmeza los espacios históricos conquistados, recordando que los derechos actuales son producto de luchas generacionales y no dádivas del poder político o patriarcal.

A 73 años de que las mexicanas emitieran su voto por primera vez en el país, la legisladora subrayó avances fundamentales como el acceso a la propiedad, cuentas bancarias, educación y la autonomía sobre el propio cuerpo y proyecto de vida. Sin embargo, enfatizó que estas libertades «no están escritas sobre piedra» y corren el riesgo de diluirse ante contextos de inestabilidad o retrocesos políticos advertidos por organismos internacionales como la ONU.

El llamado adquiere un peso crítico al contrastarse con la realidad que vive la entidad. Argüelles puso el foco en las cifras rojas que arrastra Chihuahua, posicionándolo en el sexto lugar nacional en feminicidios, liderando la tasa de violación simple y equiparada, y ocupando el primer lugar en llamadas de emergencia por incidentes de violencia contra las mujeres.

Este panorama deja al descubierto una deuda histórica y operativa del Estado mexicano y local para garantizar seguridad y justicia expedita a las mujeres, evidenciando que las leyes vigentes aún son insuficientes para frenar la brutalidad cotidiana que se vive en las calles y hogares chihuahuenses.

Ante este escenario adverso, la convocatoria al Parlamento de Mujeres 2026 se perfila no solo como un ejercicio institucional, sino como un espacio sororo e inclusivo de resistencia y propuesta legislativa directa desde la trinchera ciudadana —abierto a universitarias y jefas de familia— para llevar las demandas reales a la tribuna del Congreso.

La exigencia de fondo es clara: consolidar la participación activa de las mujeres en los espacios de toma de decisiones para evitar que las conquistas sociales se conviertan en letra muerta frente a la complacencia institucional y la impunidad de la violencia de género.