
Por: Sandra Dueñes Monárrez.
Chihuahua, Chih., a 16 de mayo del 2026.- En un movimiento coordinado que eleva la confrontación política a niveles sin precedentes en el norte de México, los liderazgos y la militancia de Acción Nacional (PAN) en Chihuahua han emitido un manifiesto de respaldo absoluto a la gobernadora María Eugenia Campos Galván.
El documento, cargado de una retórica agresiva contra Morena, marca una línea de fuego entre el modelo de gobernanza estatal y la estrategia de seguridad federal, calificando esta última como una «complicidad» con el crimen organizado.
El pronunciamiento del PAN no se limita a la defensa de la gestión local; lanza una acusación directa contra las administraciones de Morena, señalándolas de pactar con el narcotráfico y «entregar sus estados a la violencia».

El texto hace una referencia implícita, pero punzante, a la situación en Sinaloa, cuestionando la «soberanía» de la que habla Morena mientras, según el PAN, se protege a gobernadores bajo el escrutinio de la justicia internacional. Con esto, el panismo chihuahuense intenta posicionar a la entidad como un «bastión de legalidad» frente a lo que describen como la anarquía del resto del país.
Mientras Morena moviliza a sus bases bajo la bandera de la «Soberanía Nacional», el PAN contraataca redefiniendo el término. «La verdadera soberanía se defiende con resultados, no con pactos», reza el comunicado. Esta frase busca desarticular el discurso de la marcha de hoy, reduciéndola a un «espectáculo político» y una «cortina de humo» diseñada para distraer a la ciudadanía del avance del crimen en otros territorios.
El respaldo a Campos Galván se centra en su «carácter» para enfrentar los retos del estado «sin esconderse», una clara alusión a las críticas que el PAN lanza constantemente contra la figura presidencial y otros gobernadores morenistas que, a su juicio, evaden responsabilidades.
Este «cierre de filas» ocurre en un momento crítico, con carreteras bloqueadas y una capital dividida por la movilización social. Al adoptar un lenguaje de «defensa del estado de derecho» contra «simulaciones», el PAN busca consolidar el orgullo regionalista de Chihuahua apostandole por la polarización total, convirtiendo la gestión de Maru Campos en una causa identitaria con un mensaje final —«Porque Chihuahua se defiende»—el cual deja de ser un eslogan para convertirse en una advertencia política: en este estado, la confrontación no es solo por votos, sino por dos visiones de país irreconciliables.






