
Por: Sandra Dueñes Monárrez.
Ciudad de México., a 13 de septiembre del 2026.- El Paquete Económico 2027 descansa en una apuesta de recaudación sin precedentes en el siglo, proyectando ingresos tributarios por 6.3 billones de pesos (15.9% del PIB) y elevando los ingresos exclusivos de la Federación a un máximo histórico de 17.7% del PIB.
Sin embargo, de acuerdo con el análisis de la plataforma de México Evalúa advierte que la aritmética del erario enfrenta grietas estructurales críticas. Mientras la renta petrolera se desploma a 2.5% del PIB, el gobierno confía en un incremento real de 5.9% en los impuestos —sin crear gravámenes nuevos— en un contexto donde los supuestos macroeconómicos ya muestran signos de fragilidad.
Los dos grandes riesgos de la recaudación
La Secretaría de Hacienda (SHCP) estima un crecimiento del PIB de 2.0% para 2027 (ligeramente por arriba del 1.8% pronosticado por analistas privados en la encuesta de Banxico). Sin embargo, la propia dependencia reconoce que por cada punto porcentual de crecimiento real, la recaudación sube en la misma proporción, lo que significa que la actividad económica sólo explicaría un 2% del incremento esperado, dejando el 3.9% restante a expensas de modificaciones fiscales.
Por un lado, se endurece el control de deducciones para empresas con ingresos superiores a 50 millones de pesos —un piso basado en ingresos y no en utilidades que podría castigar los márgenes y desalentar la inversión—; por el otro, se amplían los umbrales del RESICO y se abren opciones de pago simplificado de IVA, generando incentivos perversos hacia el enanismo empresarial y la informalidad.
El aspecto más crítico del paquete es la ruptura con la consolidación fiscal. Los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) se proponen en 3.9% del PIB (1.55 billones de pesos), un déficit 57% superior al nivel de 2.5% del PIB que se requeriría para anclar la deuda en una trayectoria descendente hacia 2030.
Al proponer un nivel de gasto e ingresos que incumple el artículo 17 de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, la deuda pública escalará a 55% del PIB en 2027 (equivalente a 160 mil pesos por habitante) y continuará al alza hasta cerrar el sexenio en 56.4% del PIB.
Por cada peso de endeudamiento que solicitará el gobierno, apenas 66 centavos se destinarán a inversión física, manteniendo una tendencia estructural donde el endeudamiento financia parcialmente gasto corriente.
La rigidez del gasto público continúa limitando el margen de maniobra del Estado. Los compromisos heredados —el pago de intereses de la deuda y las pensiones— absorberán 10.3% del PIB en 2027, superando el gasto destinado a capital humano e infraestructura física (9.4% del PIB). Asimismo, el costo financiero de la deuda se llevará 69 de cada 100 pesos de los ingresos fiscales disponibles, la proporción más alta registrada desde 1990.
Finalmente, Petróleos Mexicanos (Pemex) sigue sin lograr la autosuficiencia presupuestaria: aportará ingresos petroleros reducidos mientras requerirá transferencias por 84 mil millones de pesos, dejando una renta petrolera neta de apenas 127 mil millones de pesos para las finanzas federales. En suma, el Paquete Económico 2027 perfila un panorama de alta presión financiera y vulnerabilidad ante posibles recortes en la nota soberana de México.






