
Por: Sandra Dueñes Monárrez.
Chihuahua, Chih., a 28 de agosto del 2026.- La política en Chihuahua vuelve a sacudirse bajo la lógica de los tiempos electorales y la urgencia de blindajes transexenales, luego de que en los últimos días el escenario estatal experimentara un giro discursivo y estratégico a raíz de las declaraciones de la gobernadora panista María Eugenia Campos Galván quien fue invitada por la dirigencia nacional del PAN, a ser diputada federal via plurinominal.
Ante este escenario, la senadora morenista con licencia Andrea Chávez Treviño expresó que el movimiento de Jorge Romero, líder de Acción Nacional de convertir a la gobernadora María Eugenia Campos Galván en diputada federal obedece más a in “blidaje transexenal” mediante el fuero para protegerla de las investigaciones que pesan en su contra.
De concretarse este movimiento— implicaría separarse del cargo antes de concluir su período constitucional y dejar en manos del Congreso local la designación de un gobernador interino.
Lejos de leerse como una simple renovación de cuadros o una aspiración legislativa ordinaria, la reacción desde la trinchera opositora puso sobre la mesa una lectura de fondo que apunta directamente a las suspicacias sobre la temporalidad del enroque: la coincidencia entre estas intenciones políticas y los cuestionamientos legales, así como los citatorios pendientes ante la Fiscalía General de la República que han rondado el entorno de la administración estatal, refirió Chávez Treviño.
La crítica central radica en un cuestionamiento incómodo pero persistente en el debate público: ¿el objetivo de buscar una curul federal es el servicio público y la representación legislativa, o se trata de una estrategia de supervivencia política para obtener el fuero constitucional y alargar la impunidad ante posibles pendientes con la justicia?, cuestionó la senadora con licencia a través de un video difundido en sus redes sociales.
Para la lectura crítica, este dilema exhibe las contradicciones de una clase política que frecuentemente anuncia retiros temporales o cansancio de la vida pública —como se le escuchó señalar a la propia gobernadora en eventos masivos—, pero que rápidamente reactiva sus aspiraciones cuando los tiempos de la rendición de cuentas comienzan a apretar, recriminó.
Mientras los partidos tradicionales continúan utilizando los espacios de representación popular como trincheras de protección para perfiles cuestionados, el posicionamiento frente a este enroque también apunta a antecedentes legislativos que la oposición recuerda puntualmente, cuestionando la vocación de servicio frente a pasados políticos marcados por la disciplina partidista tradicional.
La ciudadanía observa cómo el debate se reduce a un ajedrez de intereses cupulares donde el bienestar de Chihuahua queda, una vez más, en un segundo plano. La disputa por el fuero apenas comienza, y el tablero político estatal promete mantenerse encendido de cara a los próximos procesos electorales y a la estabilidad institucional que exige la entidad.






