Por: Sandra Dueñes Monárrez.

Chihuahua, Chih., a 27 de abril del 2026.- El informe de la Unidad Especializada que encabeza Wendy Paola Chávez Villanueva confirmó que la presencia de civiles extranjeros en el operativo de Morelos fue una decisión unilateral del Director de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) Pedro Román Oseguera Cervantes, quien “no reportó” a la Fiscalía General del Estado (FGE) de la presencia de presuntos agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos en el operativo.

Es decir, que la infiltración de agentes extranjeros en el operativo contra el narcolaboratorio localizado en el municipio de Morelos fue una operación “encapsulada” en la que solo el mando de la AEI quien perdió la vida en el accidente era quien tenia conocimiento de la presencia de agentes norteamericanos, detalló en rueda de prensa la fiscal Chávez Villanueva.

En medio de esta crisis institucional y diplomática surge un dato más revelador del informe que establece que la inclusión de estas personas —identificadas extraoficialmente como agentes de agencias internacionales— NO fue reportada a los mandos superiores. Mientras el estado creía que el operativo era estrictamente institucional, el director de la AEI permitía que civiles con el rostro cubierto y ropa de civil se integraran al convoy oficial, manteniendo una interacción operativa exclusiva con él y su círculo de seguridad personal.

Esta revelación pone al descubierto que el Director de la AEI operaba con una agenda propia, permitiendo una «colaboración de carácter extraoficial» que vulnera todos los protocolos de seguridad nacional. Los agentes extranjeros no solo se infiltraron en el despliegue, sino que su presencia se mantuvo «limitada y reservada», ocultándola de la estructura jerárquica que supuestamente debía supervisar el operativo.

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El pacto de silencio entre el Oseguera Cervantes y los agentes extranjeros se quebró en el fondo de un barranco. Fue tras el accidente de uno de los vehículos en un camino de terracería cuando la verdad salió a flote: al intentar auxiliar a los heridos, los escoltas del director tuvieron que admitir ante otros oficiales que los ocupantes del vehículo no eran «compañeros», sino civiles cuya presencia no estaba en ningún plan de vuelo oficial.

Este hallazgo es el que finalmente detonó el terremoto político en Chihuahua, dejando claro que dentro de la Fiscalía se gestó una operación paralela que hoy tiene a la institución bajo la lupa de la Fiscalía General de la República (FGR) del Senado de la República y principalmente de Palacio de Gobierno.

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