Por: Sandra Dueñes Monárrez.

Chihuahua, Chih., a 29 de mayo del 2026.- El desplazamiento forzado interno ha dejado de ser una situación aislada para convertirse en una constante en diversas regiones del país, según lo expuesto por Víctor Quintana Silveyra, integrante del Centro de Solidaridad y Fomento al Desarrollo Humano (COSSYDHAC).

Quintana Silveyra subrayó que el conflicto no se limita a enfrentamientos entre grupos delictivos, sino que se caracteriza por la invasión y represión directa de comunidades por parte de organizaciones criminales. La situación ha alcanzado niveles críticos donde, además de las balaceras, se han documentado ataques con el uso de drones como herramienta de hostigamiento contra los habitantes.

El fenómeno impacta múltiples estados de la República, entre los que Quintana destaca:

  • Guerrero: Específicamente en el municipio de Chilapa, donde la Montaña Baja ha sido escenario de misiones de observación tras el desplazamiento de varios pueblos.
  • Jalisco: En la zona norte, particularmente en Villa Guerrero y las agresiones contra los defensores de derechos humanos de los pueblos huarijío.
  • Chiapas: Donde las comunidades zapatistas e indígenas enfrentan agresiones constantes.
  • Durango y Sinaloa: Municipios como Tamazula y Badiraguato también han sido señalados por el impacto del desplazamiento forzado.

Ante la incapacidad de frenar esta escalada, organizaciones de derechos humanos, agrupadas bajo la Red TDT y apoyadas por organismos internacionales como la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la ACNUR y las Brigadas Internacionales de Paz, han intensificado las Misiones Civiles de Observación.

Estas misiones buscan documentar la realidad de las familias desplazadas —como los grupos en Cuauhtémoc, Chihuahua, que llevan cerca de un año fuera de sus hogares en Uruachi y Moris— y visibilizar la gravedad de un conflicto que, lejos de disminuir, se está intensificando en múltiples frentes del territorio mexicano.