
Por: Sandra Dueñes Monárrez.
Chihuahua, Chih., a 30 de mayo del 2026.- En un evento de respaldo a la gobernadora María Eugenia Campos Galván, el expresidente Felipe Calderón Hinojosa reafirmó la vigencia de su estrategia de seguridad, asegurando que, a pesar de los cuestionamientos, no se arrepiente de haber encabezado el enfrentamiento frontal contra el crimen organizado.
Ante un auditorio congregado bajo el lema «Yo con Maru», el exmandatario insistió en la legitimidad de su política de seguridad. «Asumí entonces, y aún hoy, el peso de la decisión que tomé de enfrentar al crimen», declaró Calderón Hinojosa.
Reconociendo los señalamientos en su contra, añadió: «A pesar del ataque vil y calumnioso del poder, con todos mis errores, con todas mis limitaciones, sé que esa fue la decisión correcta; es lo que me tocaba hacer para servir al pueblo de México».
Sin embargo, esta narrativa de «decisión correcta» contrasta drásticamente con la experiencia histórica de Chihuahua. La estrategia de despliegue militar implementada durante su administración se tradujo en un incremento exponencial de la violencia, con Ciudad Juárez convirtiéndose en el epicentro de una crisis de seguridad que dejó miles de víctimas y un tejido social profundamente fracturado, cuyos efectos y dinámicas de violencia aún permean en diversas regiones del estado.
En el plano político actual, Calderón Hinojosa utilizó el estrado para arremeter contra el Gobierno Federal, acusándolo de priorizar la persecución política sobre la seguridad nacional.
El exjefe del Ejecutivo calificó de «absurdo» que la gobernadora María Eugenia Campos Galván sea señalada por la federación bajo cargos de traición a la patria —derivados de operativos en la Sierra Tarahumara donde se vinculó la presencia de agentes de inteligencia extranjeros— mientras, según su postura, la administración actual mantiene una política de tolerancia con los grupos criminales.
«¿Qué absurdo que seas tú la perseguida, que has cumplido con tu deber, y que quienes están acusados de complicidad con los criminales más sanguinarios, esos sean protegidos por el Gobierno?», cuestionó ante los asistentes.
Finalmente, el expresidente concluyó su intervención subrayando que México requiere gobernantes que «cumplan con su deber» y no aquellos que «entreguen a las familias en las manos del crimen». Calderón Hinojosa cerró su mensaje con un llamado a la acción política en el estado, exigiendo un cambio de perfil en el servicio público y fustigando severamente a actores políticos contrarios a la administración estatal actual.






