Por: Sandra Dueñes Monárrez.  

Chihuahua, Chih., a 24 de marzo del 2026.- Lo que inició como una entrega de becas para adultos mayores terminó en un crudo recordatorio de la fragilidad de la libertad de expresión en Chihuahua, donde el alcalde panista y aspirante a la gobernatura del estado, Marco Bonilla Mendoza, lejos de la pulcritud institucional, protagonizó un «zafarrancho» verbal donde las respuestas técnicas fueron sustituidas por etiquetas, acusaciones de misoginia y el fantasma de la censura radial.

La tensión subió de tono cuando se le cuestionó la opacidad en la gaza de la avenida Nogales. Ante la duda legítima de si el retraso es un «error de cálculo» o una «mentirilla estética», la respuesta de Bonilla Mendoza no se limitó a responder de una manera técnica y diplomática sobre la situación, sino que prefirió hacerlo bajo un ataque directo: “Mentirilla para los medios morenistas, como lo son ustedes”.

Con una sonrisa que los presentes calificaron de cínica, Bonilla Mendozá optó por «sacar el bando» político antes que el reporte de obra, intentando invalidar el cuestionamiento de la reportera de La Raíz de Chihuahua y de pasada a los otros reporteros que se encontraban cuestionandolo sobre el tema de la obra y en otros temas que el edil prefirió no responde.

El punto más álgido —y humano— de la jornada llegó con el reclamo por la salida del aire de comunicadores del programa “Chiwas News” en espacios como Antena Radio. Mientras los reporteros afirmaban tener pruebas de presiones hacia empresarios de la comunicación para silenciar voces críticas, el alcalde se escudó en la figura materna: «Mi mamá me enseñó la libertad de expresión».

Sin embargo, en el gremio la duda persiste: ¿Se puede hablar de libertad cuando se cuestiona el gasto de 80 mil pesos en pautas publicitarias en Ciudad Juárez y la respuesta es un «pregúntenle a Cruz Pérez Cuéllar»? La rendición de cuentas no es un juego de comparaciones, es una obligación de cara a la ciudadanía.

Este episodio entre el alcalde Marco Bonilla no solo deja un sabor amargo, no solo porque se cuestiona a la autoridad sobre la construcción de una obra de un puente mal planeado y una gaza inconclusa, sino las respuestas que el panista ofrece escudandose en no responder porque a según los cuestionamientos, son de “medios morenistas” acaso, una administración pública no solo gobierna ciudadanos, ya sean morenistas y panistas.

Cuando un gobernante tacha de «misógino» a un reportero para evadir una pregunta sobre infraestructura, o cuando se etiqueta a la prensa como «de izquierda» para ignorar sus cuestionamientos, se erosiona el puente más importante de todos: el de la confianza entre el gobierno y el pueblo. Los puentes se levantan con ingeniería, pero la democracia se sostiene con tolerancia a la crítica, algo que definitivamente brilló por su ausencia.