Por: Sandra Dueñes Monárrez.

Chihuahua, Chih., 27 de junio de 2026.- Tras los señalamientos de los regidores sobre el presunto abandono de federal al municipio de Chihuahua, el Gobierno Municipal que encabeza el alcalde Marco Bonilla Mendoza intentó cerrar filas en una rueda de prensa donde el secretario del Ayuntamiento, Roberto Fuentes, y la tesorera municipal, Amanda Córdova, buscaron justificar su gestión financiera. Sin embargo, lejos de aclarar la situación, su respuesta ha dejado más preguntas que respuestas sobre el manejo del dinero de los chihuahuenses.

Para contrarrestar la crítica de la oposición, la administración de Marco Bonilla Mendoza optó por un discurso técnico donde el secretario del Ayuntamiento, Roberto Fuentes, calificó las observaciones de los regidores morenistas como una «confusión» entre participaciones federales (recursos de libre disposición) y aportaciones federales (recursos etiquetados).

Esta estrategia pareciera haber sido diseñada para deslegitimar el debate, sugiriendo que la complejidad técnica exime al gobierno de la necesidad de transparencia ante la ciudadanía.

Al clasificar el debate como una «mezcla de conceptos», el Municipio evita responder a la pregunta fundamental sobre la eficiencia en la ejecución del gasto. Donde la tesorera Amanda Córdova centró su defensa en el impacto de la inflación acumulada del 21.94%, señalando que el crecimiento de las participaciones federales (del 2%) es insuficiente frente a este incremento en los costos.

Si bien el argumento técnico sobre el poder adquisitivo es real, omite un dato crucial: la recaudación de ingresos propios del Municipio creció un 11.6% entre 2022 y 2025.

¿Abandono o engaño? Las cifras que el Municipio te oculta sobre el dinero que sí recibe de la Federación

El Municipio prefiere culpar a la Federación por las limitaciones presupuestales antes que explicar por qué, con ingresos propios al alza, los servicios públicos siguen siendo objeto de quejas ciudadanas.

El punto más débil de la respuesta oficial sigue siendo la solicitud de un crédito por 150 millones de pesos, a pesar de que el Municipio cerró el primer trimestre de 2026 con casi mil millones de pesos en caja.

La tesorera insistió en que los recursos «en caja» no son discrecionales y están destinados a compromisos legales ya aprobados. No obstante, esta explicación ignora una realidad administrativa: si el Municipio contaba con tal liquidez, la política de «disciplina financiera» debió priorizar la reasignación interna o la postergación de gastos no esenciales antes de cargar al erario con el costo de nuevos intereses por deuda.

La postura municipal, lejos de invitar a una fiscalización conjunta, se limitó a una justificación técnica para mantener el statu quo. Mientras el Municipio se escuda en la «eficiencia del gasto» para justificar el crédito, la ciudadanía cuestiona por qué, en una administración con excedentes y recaudación creciente, la solución inmediata ante cualquier proyecto sea siempre la deuda y no la optimización de los recursos que ya se tienen.

Esta respuesta deja claro que, para la administración de Bonilla Mendoza, el debate financiero es una cuestión de narrativa, no de transparencia frente a quien realmente aporta el dinero: el contribuyente chihuahuense.