
Por: Sandra Dueñes Monárrez.
Ciudad de México., a 10 de junio del 2026.- A solo 48 horas de la inauguración de la Copa del Mundo, México se encuentra en el centro de un intenso debate. Mientras el Gobierno Federal apuesta por una proyección internacional centrada en el magno evento deportivo, más de cien organizaciones civiles de México y Estados Unidos han alzado la voz para advertir que, bajo la fachada del espectáculo, el país atraviesa una crisis humanitaria y ambiental que no puede ser ignorada.
Con la icónica Estela de Luz como escenario, activistas de Greenpeace México desplegaron una manta de 21 metros de largo con una leyenda directa al Gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo: “Esto también está en juego. El mundo está viendo”.
La movilización, que agrupa a colectivos como Amnistía Internacional, CEMDA y redes binacionales, denunció la disparidad presupuestaria. Mientras se han anunciado inversiones por hasta 2 mil millones de pesos en infraestructura de movilidad en las ciudades sede y el despliegue de 100,000 elementos de seguridad para el Mundial, las organizaciones señalan que las necesidades críticas de la población permanecen rezagadas.
La agenda presentada por las organizaciones es un reflejo de las fracturas sociales del país en donde destaca la crisis de desaparciones cuya cifra supera las 133,000 personas desaparecidas, se exige protección integral para las familias buscadoras, quienes actualmente enfrentan riesgos y violencia ante la falta de garantías estatales.
Otro de los puntos señalados por las organizaciones es la “gestión migratoria” es decir se cuestionó la política de redadas del Instituto Nacional de Migración y del ICE, además de exigir atención a las más de 190,000 personas deportadas a México durante el periodo 2025-marzo 2026.
Organizaciones defensoras de los derechos humanos señalaron que el modelo de «desarrollo» extractivista está bajo fuego. Las organizaciones denuncian la devastación de ecosistemas clave y la vulnerabilidad de quienes defienden el territorio; solo en 2025 se registraron 10 asesinatos de defensores ambientales y 314 agresiones, como intimidación y difamación.
Finalmente otro de los puntos de relevancia es el fenómeno del desplazamiento forzado, donde organizaciones expusieron la gravedad del racismo y la violencia que golpea a comunidades indígenas y afrodescendientes, citando como ejemplo reciente el desplazamiento de más de 2,000 personas en Chilapa, Guerrero.
Más allá de la crítica, el colectivo hizo un llamado urgente a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para entablar un diálogo abierto con la sociedad civil. El objetivo es que la agenda del T-MEC y las políticas comerciales no prioricen únicamente el beneficio corporativo, sino que coloquen la dignidad, la agricultura y la justicia social en el centro de la relación trilateral.
Las organizaciones advirtieron que mantendrán sus pronunciamientos a lo largo del evento deportivo, recordando que, para la sociedad civil, lo que está en juego no es un trofeo, sino la vida y la integridad de miles de personas.






