
Por: La Redacción.
Chihuahua, Chih., a 31 de agosto del 2026.- Al concluir su periodo en la Presidencia del Congreso del Estado, el diputado Guillermo «Memo» Ramírez ofreció un balance de su gestión en el que destacó el aprendizaje político, la construcción de acuerdos y la necesidad de anteponer la institución a los colores partidistas. Sin embargo, más allá del tono de despedida y agradecimiento institucional, el cierre de su ciclo deja abiertas interrogantes sobre la verdadera eficacia del Poder Legislativo frente a los grandes rezagos que enfrenta la entidad.
Durante su mensaje final, Ramírez calificó su paso por la presidencia como uno de los mayores honores de su trayectoria pública, reconociendo que el encargo implicó transitar por momentos complejos y debates intensos entre las distintas fuerzas políticas representadas en la 68 Legislatura. El legislador enfatizó que su labor buscó mantenerse al margen de los intereses partidistas, privilegiando el diálogo en una etapa marcada por la pluralidad y la confrontación de ideas.
Desde una perspectiva crítica, el balance de las presidencias rotativas en el Congreso suele quedar atrapado en la inercia de los discursos de unidad y satisfacción personal. Si bien el todavía presidente destacó que las instituciones se fortalecen con la disposición al debate, la ciudadanía a menudo percibe una desconexión entre los acuerdos cupulares de la Junta de Coordinación Política y la resolución de las demandas sociales más urgentes en materia de seguridad, transparencia y fiscalización.
Asimismo, en su mensaje de despedida, Ramírez hizo referencia al relevo institucional que encabezará la diputada Joceline Vega Vargas —a quien deseó éxito y ofreció su respaldo desde su experiencia acumulada—, recordando que los cargos públicos son temporales frente a la permanencia de las instituciones.
Con el cierre de este ciclo y el inicio de un nuevo año legislativo bajo la presidencia de la diputada panista, el reto para el Poder Legislativo no radicará únicamente en mantener la gobernabilidad interna y el respeto protocolario entre bancadas, sino en demostrar una auténtica independencia y capacidad de respuesta ante las demandas de los chihuahuenses, distanciándose de la simulación política que frecuentemente impera en el debate parlamentario.






