Por: La Redacción.

Lausana, Suiza.,  a 7 de noviembre del 2026.- La Agencia Internacional de Pruebas (ITA, por sus siglas en inglés) confirmó la sanción de cuatro años de inhabilitación contra el levantador de pesas búlgaro Bozhidar Dimitrov Andreev, tras resultar positivo por uso de mesterolona, un esteroide anabólico con potentes propiedades androgénicas utilizado para elevar los niveles de testosterona y el rendimiento muscular.

El atleta de 29 años, quien se adjudicó la medalla de bronce en la categoría de 73 kilogramos en los Juegos Olímpicos de París 2024 y el quinto lugar en Tokio 2020, quedará al margen de la alta competencia hasta noviembre de 2029. Esto significa su inhabilitación definitiva para el ciclo olímpico hacia Los Ángeles 2028. No obstante, debido a los marcos temporales de la toma de muestras, la condena por dopaje no revocará de forma retroactiva su medalla lograda en la capital francesa.

Andreev, dos veces campeón europeo y medallista de oro en los Juegos Olímpicos de la Juventud de 2014, cuenta con la posibilidad de apelar la resolución ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS). Sin embargo, el informe técnico de la ITA sobre la presencia del esteroide compromete de forma severa el margen de maniobra de su defensa.

El caso de Bozhidar Andreev vuelve a encender los focos rojos sobre la credibilidad del levantamiento de pesas a nivel internacional. La normativa antidopaje actual permite que Andreev conserve su medalla de bronce de París 2024 únicamente porque la muestra contaminada corresponde a un control realizado con posterioridad a la justa olímpica. Sin embargo, para la opinión pública y la comunidad deportiva, que un atleta de élite dé positivo por esteroides anabólicos a pocos meses de subirse al podio mancha el resultado y siembra dudas legítimas sobre la limpieza del proceso competitivo en el que superó a sus rivales.

El levantamiento de pesas ha estado de manera recurrente al borde de la exclusión del programa olímpico debido a la proliferación de casos de dopaje sistemático. Casos como el de Andreev debilitan los esfuerzos de la Federación Internacional de Halterofilia (IWF) por proyectar una imagen de reforma e integridad institucional ante el Comité Olímpico Internacional (COI).

Aunque el atleta búlgaro puede recurrir al TAS en Lausana, la severidad del reporte de la ITA refleja la postura firme de los organismos independientes de control. La inhabilitación por cuatro años a los 29 años de edad representa, en términos prácticos, el cierre de la carrera de élite para Andreev, dejando como legado un podio empañado por la sombra de los anabólicos.

La sanción ratifica que, pese a los discursos de tolerancia cero, el dopaje de alto nivel continúa siendo el principal lastre del deporte olímpico de fuerza.