Por: Sandra Dueñes Monárrez.

Chihuahua, Chih., a 13 de junio del 2026.-  La arquitectura del poder municipal en Chihuahua se tambalea ante una cuenta regresiva. Lo que comenzó hace una década como una exigencia ciudadana por democratizar el «primer círculo político» —la elección directa de regidores— ha llegado a un punto de quiebre legislativo donde las promesas de apertura democrática chocan frontalmente contra la inercia de la disciplina partidista.

En el centro de esta disputa, Nayo Rodríguez Varela, voz de la organización «Eskuela Radical», ha liderado una ofensiva discursiva que no solo busca la reforma, sino que expone las costuras de lo que describe como una resistencia deliberada por parte del Partido Acción Nacional (PAN).

La narrativa oficial del PAN, que suele enarbolar la bandera de la defensa democrática ante regímenes autoritarios, se encuentra, según Rodríguez Varela, en una contradicción insostenible. Durante una reciente confrontación en la entrada del Congreso del Estado, el activista cuestionó la postura del diputado Jorge Soto Prieto (PAN). La respuesta, asegura Rodríguez Varela, fue el retrato de la lealtad partidista sobre el mandato ciudadano: «Voy a votar según mi coordinador diga».

Para el activista, esta «desfachatez» no es un descuido, sino una estrategia para proteger una estructura de poder. «Se les va de las manos muchos de los negocios que tienen en los gobiernos municipales», sentencia Rodríguez Varela, señalando que la falta de elección directa y la ausencia de figuras como el Cabildo Abierto son, en esencia, escudos contra la rendición de cuentas.

La figura del coordinador de la bancada panista, Alfredo Chávez Madrid, ha pasado de ser un aliado de la causa a convertirse en su principal obstáculo refirió Rodríguez Varela quien recordó con ironía que años atrás, cuando coordinador del Grupo Parlamentario del PAN en el Congreso del Estado ocupaba una regiduría, se pronunciaba a favor de la elección directa. Hoy, la realidad es distinta: «No sé qué es lo que les pasa a los panistas que se les olvidan los principios… y ahora están decidiendo votar en bloque según como su coordinador diga».

La advertencia de Rodríguez Varela es clara y cruda: si la legislatura no actúa antes del 30 de junio, caerán en una situación de desacato legal. El activista eleva el tono al describir el desempeño de Chávez Madrid como una muestra de «irresponsabilidad, ineptitud y franca indecencia».

El horizonte legal para los legisladores ante un eventual desacato incluye sanciones como 36 horas de arresto y multas administrativas. Aunque Rodríguez Varela admite que, para la clase política, el costo económico de once mil pesos resulta insignificante frente a sus ingresos, el costo político de la parálisis es lo que, según él, debe preocuparles.

Mientras el reloj avanza hacia el cierre de junio, el llamado de la «Eskuela Radical» es a la persistencia. La estrategia de presión ciudadana —que incluye llamadas constantes a los diputados panistas incluso hasta altas horas de la noche— se presenta como el último recurso en una lucha que, según el propio Rodríguez Varela, no se limita a esta legislatura.

«Si ya estuvimos 10 años aquí, creo que podemos estar 13, y creo que podemos estar 15», afirmó, recordando que, en última instancia, «los derechos no se mendigan, se protegen, se arrancan y se pelean».

La elección directa de regidores en Chihuahua hoy no solo es un debate sobre boletas y distritos ya territorializados; es una batalla por la legitimidad política en un estado que se niega a que la democracia termine donde empieza el interés del partido.