Por: La Redacción.

Chihuahua, Chih., a 22 de abril del 2025.- “No me rendiré, no descansaré hasta encontrarte”, dijo Aracely quien viajó desde Chihuahua hasta el Rancho Izaguirre en Teuchitlán en el estado de Jalisco en la búsqueda de algún vestigio de su hijo Jovany, quien desapareció el 18 de marzo del 2022.

Han pasado ya tres años desde Araceli no sabe el paradedor de su hijo, quien desapareció en la región noroeste, donde presuntamente fue secuestrado. Sin embargo, tras la desaparición de Jovany recibió una llamada donde le exigieron dinero a cambio de él

“La voz al otro lado del teléfono le exigía una suma de dinero a cambio de su libertad. Desesperada y con el corazón en vilo, logró reunir lo que le pedían, aferrándose a la esperanza de volver a abrazarlo”, recordó Araceli.

La esperanza de volver a mi hijo se desvaneció, aunque pagó por el rescate de Jovany, nunca más volvió a saber de él, desde entonces, vive con una angustia incesante, marcada por la incertidumbre y la impotencia de no saber dónde se encuentra su hijo, mientras continúa un “viacrucis” interminable por la burocracia y el desinterés de las corporaciones de seguridad.

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La vida de Araceli y su familia cambió drásticamente. Desde aquel día, no ha parado de buscarlo, tocando puertas que en su mayoría se cierran sin respuestas, no hay pistas claras, no hay señales de donde se encuentra.

Lo único que hay es un gran vacío que se hace más profundo con el pasar de los años y un dolor que no se puede explicar con palabrar, pues el amor de una madre no reconoce límites y es por ello que, Araceli decidió seguir buscando a su hijo en cada rincón de este país convertido en un cementario.

Jovany viajaba con destino a Juárez, cuando fue interceptado por un grupo de sujetos armados, dos días después de no saber nada de su paradero, sujetos desconocidos la contactaron y le exigieron dinero a cambio de la libertad de su hijo, la cantidad fue de 100 mil pesos.

Aunque no contaba con el recurso, logró entre familiares y amigos juntar la cantidad de dinero, incluso no llamó a las autoridades por el temor de que los captores decidieran lastimarlo, pero a pesar de que se entregó el dinero, no pudo saber nada de él.

En estos tres años, no ha tenido ni un solo contacto con él, ni con sus captores, pero aunado a ello, la burocracia y la impunidad se le suma al martirio que ha vivido en este camino, ya que su carpeta incluso ha cambiado cinco veces de Fiscalía, esto por reclasificar el delito, como desaparición y en otras veces como secuestro, por lo cual ha pasado por Fiscalía Zona Centro, Zona Norte, Operaciones Estratégicas en un periodo de tres años, sin que la carpeta de investigación avance

Araceli comentó que varias veces buscó al fiscal César Jáuregui, quien primero no la atendía hasta que a través del activista y defensor de los derechos humanos, Gabino Gómez Escarcega logró tener ese encuentro. Sin embargo, aunque le prometió solucionar su caso, hasta el día de hoy no ha ocurrido nada.

 “No sé si estoy buscando a mi hijo vivo o si solo me queda encontrar sus restos, pero no puedo detenerme. Necesito saber la verdad”, expresó la mamá de Jovany mientras relata como los días se han vuelto largos y las noches eternas.

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En estos tres años con la esperanza de verlo regresar, con el teléfono siempre encendido esperando una llamada, con el corazón latiendo fuerte cada vez que suena un mensaje. Sin embargo, la realidad ha sido cruel. El silencio pesa más que cualquier palabra, expresó Araceli.

A pesar de la desesperación y el dolor, Araceli no deja de luchar y su historia es la de muchas madres en México que viven con la angustia de no saber dónde están sus hijos, víctimas de un crimen que no solo arrebata vidas, sino que deja a las familias atrapadas en una tortura interminable. Con lágrimas en los ojos pero con firmeza en su voz, aseguró que “No importa cuánto tiempo pase, yo seguiré buscándolo. Hasta el último día de mi vida”.