
Por: La Redacción.
Ciudad de México., a 19 de marzo del 2026.- El glamour de las pasarelas suele ser el anzuelo perfecto para una de las formas más crueles de explotación. Una investigación de BBC News Brasil ha sacado a la luz cómo el agente francés Jean-Luc Brunel —quien se suicidó en prisión en 2022 tras ser acusado de agresión sexual y violación— utilizó agencias de modelos como fachada para reclutar niñas y adolescentes sudamericanas para la red del delincuente sexual Jeffrey Epstein.
En 2004, Gláucia Fekete tenía 16 años y un sueño: ser modelo. Brunel, con un encanto que ocultaba sus verdaderas intenciones, convenció a su familia de dejarla viajar a un concurso en Ecuador. Sin embargo, detrás de las luces de «Modelos Nueva Generación», se escondía una tormenta.
Testigos relatan que Brunel tenía un objetivo claro: «Él sabía exactamente qué chicas eran vulnerables», afirma «Laura», otra concursante de la época. Mientras las jóvenes desfilaban, los registros muestran que el propio Jeffrey Epstein se encontraba en Guayaquil. Gláucia recuerda que hacia el final del viaje, Brunel le ofreció llevarla a Nueva York con todo pagado.
La intervención de su madre, Bárbara, fue el muro que detuvo la tragedia. «No. De ninguna manera», fue la respuesta que salvó a Gláucia de un destino incierto en las propiedades de Epstein. «Realmente me salvé por poco», reconoce hoy.
El caso de «Ana» (nombre protegido) revela un engranaje más profundo. Reclutada en São Paulo bajo promesas de trabajo, terminó siendo «elegida» por Epstein en un hotel de lujo.
La investigación confirmó que Brunel utilizaba sus agencias, como Karin Models of America y MC2, para gestionar visas de negocios estadounidenses. Ana nunca trabajó como modelo, pero los documentos le permitían viajar constantemente para estar con Epstein en París, Nueva York y su isla privada en las Islas Vírgenes.
Documentos del Departamento de Justicia de EE. UU. sugieren que era el propio Epstein quien financiaba estos trámites, utilizando la estructura legal de las agencias de modelos para facilitar el tráfico de mujeres jóvenes.
Lo que vivieron estas mujeres podría configurarse como trata de personas con fines de explotación sexual, un delito que, según expertos, no debería prescribir debido a su gravedad. Actualmente, el Ministerio Público Federal de Brasil mantiene abierta una investigación para desmantelar lo que queda de esta red de reclutamiento.
Mientras Gláucia celebra la valentía de su madre, Ana reconstruye su vida, dejando atrás el recuerdo de un sistema que veía a las adolescentes como mercancía.






