
Por: Sandra Dueñes Monárrez.
Chihuahua, Chih., a 24 de abril del 2026.- El senador Mario Vázquez Robles ha lanzado la acusación más dura hasta el momento en la guerra de narrativas que sacude al estado. Para el legislador panista, la indignación de Morena por la presunta presencia de agentes extranjeros no es un acto de patriotismo, sino una maniobra de «lucro político» diseñada para desviar la atención del golpe más importante al narcotráfico en años. «Están desesperados», sentenció el legislador blanquiazul, sugiriendo que la soberanía es solo el pretexto para empañar los resultados que Morena no ha podido entregar.
Para el legislador, el debate no es jurídico ni constitucional, sino una estrategia mediática diseñada para proteger a los grupos criminales tras el mayor desmantelamiento de laboratorios de droga en la entidad.
Vázquez Robles fue contundente al señalar que el foco de la discusión pública ha sido desviado de manera intencional por la presencia de agentes externos, sin embargo, el senador subrayó que el hecho central es el combate frontal al narcotráfico que está realizando el Estado de Chihuahua.
“Están desesperados por acceder al gobierno de Chihuahua”, sentenció Vázquez Robles, sugiriendo que los aspirantes de Morena utilizan el tema de la soberanía como un pretexto para descalificar la labor de las policías locales y la estrategia de seguridad de la administración estatal. Según el senador, el verdadero trasfondo que debería investigarse es el financiamiento y los vínculos de los narcolaboratorios detectados, y no las formas del operativo.
El senador también lanzó un dardo directo al Gobierno Federal, acusándolo de operar «tras bambalinas» para estigmatizar a los gobiernos estatales que sí enfrentan al crimen organizado. En su análisis, el uso del término «soberanía» es una herramienta de manipulación política para ocultar la falta de resultados federales en materia de seguridad.
Para Vázquez Robles, el hecho de que Chihuahua actúe a través de sus policías municipales y estatales es una muestra de gobernabilidad que incomoda al centro del país por lo que su postura como senador es clara, “el conflicto ya no es solo por la presencia de la CIA o la DEA, sino por quién tiene el control del discurso de seguridad en la frontera: si el estado con sus resultados, o la federación con su retórica”.






