
Por: Sandra Dueñes Monárrez
Chihuahua, Chih., a 28 de abril del 2026.- En una jornada marcada por la parálisis y la confrontación, el Congreso del Estado de Chihuahua se convirtió este martes en el escenario de una retirada estratégica donde los legisladores del Partido Acción Nacional (PAN) abandonaron el recinto legislativo en bloque, dejando las curules vacías en el preciso momento en que la bancada de Morena se disponía a cuestionar la legalidad de las recientes acciones del Gobierno del Estado para explicar el porqué agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos perdieron la vida en un operativo en la Sierra Tarahumara.
La salida de los legisladores oficialistas no fue un acto fortuito, sino una maniobra calculada para evitar que el Pleno discutiera la polémica creación de la «Unidad Especializada» impulsada por la gobernadora María Eugenia Campos. Este nuevo organismo, que pretende investigar los hechos violentos ocurridos entre el 17 y 19 de abril, ha sido calificado por la oposición como un «mecanismo de control de daños» diseñado para proteger a la cúpula estatal.
El posicionamiento, que quedó silenciado en la tribuna pero no en los pasillos, pretendía ser presentado por la diputada Jael Argüelles. En él, se denuncian inconsistencias legales y un evidente conflicto de interés: que la propia Fiscalía investigue hechos en los que sus mandos superiores podrían estar involucrados, actuando como juez y parte en un caso de trascendencia nacional.
El punto de mayor fricción que el PAN evitó confrontar es la presencia de ciudadanos estadounidenses en operativos de seguridad en territorio chihuahuense. Mientras la narrativa oficial ha intentado minimizar este factor, el bloque de Morena lo califica como una violación a la soberanía que la administración estatal intenta sepultar mediante burocracia ministerial.
“Cuando hay preguntas incómodas, el oficialismo prefiere retirarse antes que responder”, señalaron integrantes de Morena, advirtiendo que el abandono del recinto no solo debilita al Poder Legislativo, sino que confirma el temor del gobierno estatal al escrutinio público en un momento donde la FGR ya ha tomado cartas en el asunto.
Este episodio de «parálisis por abandono» refleja la profunda crisis de gobernabilidad que vive Chihuahua, donde el debate de ideas ha sido sustituido por tácticas de quórum. Con el Congreso dividido y el oficialismo en retirada ante los cuestionamientos más graves sobre su gestión de seguridad, la transparencia en Chihuahua parece haber quedado hoy en el limbo de las curules vacías.






