Por: La Redacción

Ciudad de México., a 7 de marzo del 2026.- La caída de Nemesio Oseguera Cervantes, «El Mencho», no marca el fin del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), sino su metamorfosis hacia un modelo más peligroso: los «baby cárteles». Expertos colombianos en seguridad advierten que México está entrando en una fase de «mutación estructural» similar a la que vivió Colombia tras la muerte de Pablo Escobar, donde las grandes jerarquías dan paso a redes criminales atomizadas, resilientes y altamente infiltradas en el poder local.

Especialistas consultados por la Revista Proceso señalan que la muerte del líder del CJNG desatará una dispersión de sus células. A diferencia de los grandes cárteles de los años 90, esta cuarta generación de criminales opera bajo un «modelo en red»:

  • Estructuras Flexibles: Grupos más pequeños, con autonomía territorial, que colaboran o compiten entre sí.
  • Liderazgos Horizontales: Al no depender de una sola figura mesiánica como «El Mencho», estas células se recomponen con facilidad ante los golpes de las autoridades.
  • Gobernanza Criminal: Una profundización en la cooptación de policías, militares y políticos locales para mantener el control de economías ilícitas que van desde el fentanilo hasta el huachicol fiscal.

La historia parece repetirse. Así como la caída de los hermanos Rodríguez Orejuela dio paso al Cártel del Norte del Valle y a guerras internas que dejaron miles de muertos, la fractura actual del CJNG y la guerra interna en el Cártel de Sinaloa (entre «Chapitos» y «La Mayiza») presagian un escenario de violencia fragmentada.

El general Jairo Delgado, exdirector de Inteligencia de la Policía Nacional de Colombia, advierte que el vacío de poder dejado por «El Mencho» —quien construyó un ejército con capacidad de fuego nunca antes vista— será disputado por mandos de segunda línea, lo que garantiza inestabilidad y estallidos de violencia en las zonas de influencia del cártel.

Para los expertos, de nada sirve abatir a los grandes capos si se mantiene una política de seguridad permisiva. La advertencia es clara: si el Estado mexicano regresa a la política de «abrazos, no balazos», el golpe contra el CJNG será irrelevante. Se requiere atacar el aparato logístico, financiero y, sobre todo, limpiar la corrupción institucional que permite que estos «baby cárteles» sigan operando con total impunidad.

Con información de Proceso.