
Por: La Redacción.
Chihuahua, Chih., a 4 de agosto del 2026.- Ante el acelerado crecimiento de la industria del sotol en la entidad —la cual concentra entre el 80% y el 90% de la producción nacional de esta bebida con denominación de origen—, la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH) financió a través de la convocatoria “Más Ciencia, Más Investigación, Más UACH 2026” un proyecto científico enfocado en la propagación biotecnológica del Dasylirion leiophyllum.
La investigación, encabezada por la doctora María Antonia Flores Córdova, docente de la Facultad de Ciencias Agrotecnológicas (Faciatec), busca desarrollar protocolos de multiplicación clonal y biotización para mejorar la supervivencia de las plántulas tanto en laboratorio como en invernadero.
Si bien el anuncio institucional destaca el valor económico, ecológico y cultural del sotol, diversos especialistas e integrantes del sector ambiental han señalado de manera crítica que la sustentabilidad del sector sigue siendo una asignatura pendiente en Chihuahua.
Históricamente, gran parte de la cadena productiva ha dependido de la extracción directa de plantas de poblaciones silvestres en los desiertos del estado. Este modelo extractivista, impulsado por la alta demanda comercial de la bebida, pone en entresuelo la capacidad de regeneración natural de la especie, cuyos ciclos de crecimiento son sumamente lentos.
A pesar de los discursos oficiales sobre el aprovechamiento sustentable, la realidad en los agronegocios locales muestra una brecha significativa entre la urgencia de conservación y la velocidad con la que se explotan los recursos naturales del semidesierto.
El proyecto de la Dra. Flores Córdova propone el uso de herramientas biotecnológicas, integrando microorganismos benéficos desde las primeras etapas de desarrollo (biotización) para fortalecer la resistencia de las plantas y generar material vegetal de alta calidad.
El propósito central de estos protocolos es ofrecer a los productores alternativas que reduzcan la dependencia del saqueo de plantas silvestres y fomenten el establecimiento de cultivos controlados.
No obstante, la eficacia real de este tipo de investigaciones dependerá no solo de la generación de protocolos científicos en laboratorio, sino de la voluntad política y económica de los productores y autoridades estatales para adoptarlos, regular de manera estricta la extracción ilegal y garantizar que la expansión de la industria sotolera no continúe degradando el ecosistema chihuahuense.






