
El 27 de enero, Angelita Meraz denunció públicamente la falta de acción de las autoridades municipales de Tecate en la recuperación de un cadáver. Este macabro descubrimiento se produjo un día después de la desaparición de un hombre, identificado como Martín Campos Noya, de 55 años. Sorprendentemente, las autoridades tardaron 12 días en abordar la situación.
En un video transmitido en vivo a través de las redes sociales, Meraz expresó su frustración por la aparente negligencia de las autoridades locales. Señaló que, aunque habían informado sobre el cadáver el 15 de enero, las autoridades municipales no actuaron de inmediato. En palabras de Meraz: «Las autoridades municipales vinieron el día 17, luego el 19 y el día de hoy (27 de enero), pero por estar a la altura que está el cuerpo no han subido por él, pues se fatigan, y para nosotros es triste, de mucho coraje».
La activista también reveló detalles perturbadores, como la identificación del cadáver a través de la credencial de elector de la víctima. Aunque Martín Campos Noya tenía como domicilio registrado Acapulco, Guerrero, la ficha de búsqueda de la Fiscalía General de Justicia de Baja California indicaba que vivía en Tijuana y había desaparecido el 14 de enero alrededor de las dos de la tarde.
Meraz acusó a los empleados de la Fiscalía de negligencia, ya que, según ella, eran conscientes de la presencia del cadáver y de la identidad de la víctima, pero no tomaron medidas para informar a la familia ni recuperar el cuerpo.
El 8 de febrero, doce días después de su denuncia, Angelita Meraz fue asesinada dentro de su salón de belleza en Tecate. Los informes iniciales indican que un sicario le disparó varias veces. La activista, conocida como la «Madre Buscadora», llevaba seis años buscando a su medio hermano José Juan Vázquez León, desaparecido en 2018 en Tecate.
El presunto asesino huyó en un auto Audi negro con placas de California, Estados Unidos, que fue encontrado incendiado cerca de una clínica del IMSS, a aproximadamente un kilómetro del lugar del crimen. A pesar de las especulaciones, el «Colectivo Unión y Fuerza por Nuestros Desaparecidos» rechazó la posibilidad de que el asesinato fuera un feminicidio, haciendo un llamado a la justicia y destacando las amenazas previas que había recibido Meraz.
Este trágico suceso no solo deja al descubierto la vulnerabilidad de quienes buscan justicia en medio de la impunidad, sino que también plantea interrogantes sobre la eficacia de las autoridades en casos de desapariciones y homicidios en la región.
Angelita ya había sido víctima de amenazas por personas anónimas que administran la página de Facebook denominada “Tecate sin Lacras”, la cual se cree pertenece a un grupo de la delincuencia organizada.






