
Por: La Redacción.
Chihuahua, Chih., a 8 de septiembre del 2026.- A pesar de la millonaria apuesta en tecnología de videovigilancia y patrullaje de la Plataforma Escudo Chihuahua, los resultados operativos en materia de seguridad siguen enfrentando cuestionamientos de fondo. El informe de incidencia delictiva correspondiente a agosto, presentado por el titular de la Dirección de Seguridad Pública Municipal (DSPM), Julio César Salas González, cerró con un saldo de 26 homicidios dolosos en la capital del estado (25 hombres y una mujer), evidenciando severas fallas en la capacidad de reacción y prevención inmediata de la corporación.
De acuerdo con las cifras integradas con datos del Observatorio Ciudadano de Ficosec y la Fiscalía General del Estado, el impacto de la violencia letal no da tregua: en los primeros ocho meses de 2026 la capital ya acumula 204 víctimas de homicidio doloso, una cifra que refleja un incremento interanual del 8 por ciento en comparación con agosto de 2025, cuando se registraron 24 casos, aunque con una ligera baja del 13 por ciento frente a julio pasado (que sumó 30).
Uno de los flancos más críticos del informe radica en la efectividad policial en flagrancia. Del total de crímenes cometidos en agosto, casi la mitad —el 46 por ciento, equivalente a 12 personas— fueron ejecutados con armas de fuego. No obstante la ostentosa retórica sobre la presencia policial y la alta tecnología de vigilancia, la corporación municipal reportó cero detenciones relacionadas con estos homicidios, dejando en la total opacidad el esclarecimiento inmediato de los crímenes.
El análisis geográfico y temporal de los asesinatos expone una realidad preocupante sobre el control territorial y el tejido social. Lejos de la percepción nocturna comúnmente asociada con la delincuencia, el 60 por ciento de los homicidios de agosto ocurrieron durante el día, mientras que el resto se dividió equitativamente entre la tarde (20%) y la noche (20%).
En cuanto a los escenarios del crimen, la vía pública concentró el mayor número de casos (siete víctimas), seguida de manera alarmante por hospitales (seis casos), lo que evidencia la vulnerabilidad de los centros de salud ante el ingreso o persecución de heridos, además de lotes baldíos (cuatro) y viviendas (tres).
Estos datos exhiben una grieta profunda entre los discursos triunfalistas del gobierno municipal en materia de seguridad y la realidad que se respira en las calles de la capital. Mientras la administración presume una policía con altos índices de confianza y despliegue tecnológico de punta, los indicadores apuntan a una contención insuficiente: más de dos centenares de vidas perdidas en ocho meses, ejecuciones perpetradas a la luz del día en plena vía pública y una corporación municipal que, una vez más, se queda como espectadora ante la violencia sin lograr concretar una sola detención que garantice justicia y certidumbre a los chihuahuenses.






