Por: Sandra Dueñes Monárrez.

Chihuahua, Chih., a 29 de octubre del 2026.- En sesión solemne, todas las fuerzas políticas del Poder Legislativo local (Morena, PAN, PRI, MC y PT) cerraron filas para reconocer seis décadas de auxilio humanitario de las Fuerzas Armadas; sin embargo, el festejo contrasta con el debate nacional sobre el creciente peso político y operativo de la milicia en tareas civiles.

En un inusual acto de convergencia partidista, el Congreso del Estado de Chihuahua celebró una sesión solemne para conmemorar el 60 aniversario del Plan DN-III-E, el histórico esquema de auxilio a la población civil desplegado por el Ejército y la Fuerza Aérea Mexicanos ante contingencias y desastres de origen natural o humano.

Encabezada por la presidenta del Poder Legislativo, Joceline Vega Vargas, e integrantes de los tres poderes del Estado junto a mandos de la Quinta Zona Militar y la Guardia Nacional, la ceremonia sirvió de vitrina para que todas las bancadas expresaran su respaldo a la labor de los efectivos castrenses en momentos críticos para la entidad.

Durante los pronunciamientos de los grupos parlamentarios, las y los legisladores destacaron el papel decisivo del Plan DN-III-E en la atención de emergencias locales, como las recientes inundaciones en Ciudad Juárez y la capital, los incendios forestales en la Sierra Tarahumara y las nevadas extremas.

Durante el desarrollo de esta sesión, la diputada por el Partido del Trabajo, Irlanda Márquez reconoció el apoyo militar a las familias juarenses afectadas por las lluvias, llamando a mantener vivas las instituciones sensibles y comprometidas con la dignidad humana.

Mientras que por su parte el coordinador del Partido de Movimiento Ciudadano, diputado Francisco Sánchez Villegas agradeció el «sacrificio, acción y vigilia» de las Fuerzas Armadas durante seis décadas de auxilio ininterrumpido.

Por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el diputado José Luis Villalobos García subrayó el impacto del esquema en las comunidades más vulnerables de la Sierra Tarahumara y su valor como fuente de esperanza en momentos de tragedia.

La diputada por Morena, Elizabeth Guzmán recordó que el prestigio del Ejército no le pertenece a ningún gobierno ni partido sino a la República, enfatizando que la soberanía también se defiende protegiendo la vida en el territorio nacional.

El diputado Arturo Zubía Fernández replicó el reconocimiento por las intervenciones castrenses en inundaciones y contingencias ambientales, refrendando la disposición de colaborar entre niveles de gobierno y las instituciones armadas.

Por parte del sector militar, el General de Brigada E.M. Felipe González Moreno recordó que el Plan DN-III-E se aplicó por primera vez en 1966 tras el desbordamiento del río Pánuco provocado por el huracán Inés. Desde entonces, apuntó, las Fuerzas Armadas han cumplido con su mandato legal de auxiliar a la población con disciplina y vocación humanitaria.

Si bien el valor humanitario del Plan DN-III-E es innegable y goza de una incuestionable legitimidad social en México, la conmemoración parlamentaria deja varios puntos de reflexión sobre la mesa en donde el uso del prestigio humanitario como escudo es decir que la labor de auxilio en desastres suele ser la faceta más respetada y noble de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, en el contexto político actual, este reconocimiento social es utilizado con frecuencia para matizar o legitimar el avance de la militarización en tareas de seguridad pública, administración de infraestructura y puertos civiles.

Es así que, mientras las y los diputados aplauden la presencia militar en cada emergencia climatológica, persiste la materia pendiente de dotar de presupuesto real, equipamiento y autonomía a las corporaciones civiles de Protección Civil y a los municipios de la entidad, los cuales continúan siendo desplazados operativamente por la logística castrense al momento de reaccionar ante la tragedia.