
Por: Sandra Dueñes Monárrez.
Chihuahua, Chih., a 10 de mayo del 2026.- Mientras el país se detiene para rendir tributo a la figura materna entre flores y discursos, las cifras oficiales de seguridad proyectan una sombra que ninguna celebración logra disipar y es que para miles de mujeres en México, el inicio de 2026 es la continuación de una espiral de violencia que cerró un 2025 devastador y que hoy, en pleno 10 de mayo, nos obliga a mirar de frente una realidad que el Estado parece haber normalizado.
Para entender la urgencia de este 2026, donde ya sumamos 94 feminicidios en apenas cuatro meses, es necesario mirar el espejo del 2025 cerró con la escalofriante cifra de 721 feminicidios, un promedio de 1.8 mujeres asesinadas cada día por el simple hecho de serlo.
Lejos de frenarse, la violencia en el núcleo de la sociedad —el hogar— sigue rompiendo récords. Si en 2025 las llamadas de emergencia por violencia familiar superaron las 492,000, este primer trimestre de 2026 ya reporta 1,700 carpetas de investigación específicas. El incremento del 18% en las solicitudes de refugio reportado por la Red Nacional de Refugios no es solo un dato; es el grito de auxilio de miles de madres e hijos que huyen de quien debería protegerlos.
La violencia no se reparte de forma equitativa, y nuestro estado no es la excepción. Chihuahua se mantiene junto a Sinaloa, el Estado de México y la CDMX como una de las entidades donde ser mujer representa un riesgo constante. Especialmente en Ciudad Juárez, la herida sigue abierta, alimentada por un sistema de justicia que, como denunció recientemente la diputada Jael Argüelles en materia de bienestar, suele llegar tarde o simplemente no llegar.
El 2026 hereda una deuda de sangre con las activistas, pues en los últimos 15 años, 22 madres han sido asesinadas mientras buscaban a sus hijos. A este horror se suma el reconocimiento de la violencia vicaria, ese brazo de la violencia de género que utiliza a los hijos para destruir emocionalmente a la madre, una táctica que apenas ahora empieza a ser castigada con la severidad que merece.
¿De qué sirven las leyes si los refugios están saturados? ¿De qué sirven los presupuestos si 340 mujeres desaparecieron solo en el primer bimestre de este año?
Este 10 de mayo, México no celebra; México resiste. Detrás de las estadísticas de 2025 y las alarmas de 2026, hay mujeres que, con el corazón roto por la pérdida o el miedo, se levantan cada mañana para sostener a este país. Hoy, el mejor regalo para las madres mexicanas no es un ramo de flores, sino la promesa cumplida de que mañana podrán volver a casa.






