
Por: Sandra Dueñes Monárrez.
Ciudad de México., a 28 de abril del 2026.- En una respuesta frontal a los cuestionamientos que pesan sobre el gobierno de María Eugenia Campos Galván, el senador Mario Vázquez Robles afirmó que la actual crisis política en torno a la seguridad en Chihuahua es, en realidad, una represalia por los resultados operativos del estado. Según el legislador, la administración estatal está pagando el costo político de haber desmantelado infraestructuras criminales de dimensiones históricas.
Durante su intervención en la Cámara Alta, Vázquez Robles subrayó que el operativo en el municipio de Morelos —donde se localizó una de las instalaciones de producción de drogas sintéticas más grandes del país— debería ser visto como un triunfo de la coordinación y no como un escándalo de soberanía.
“El pecado de Chihuahua fue actuar con firmeza y coordinación contra el crimen organizado”, sentenció Vázquez Robles, quien calificó la reacción del gobierno federal y de los legisladores de Morena como “desproporcionada y selectiva”. El senador cuestionó por qué no se aplica el mismo rigor crítico en otros estados donde la presencia de agencias internacionales es un secreto a voces bajo gobiernos oficialistas.
Para el bloque panista, el debate sobre la incursión de agentes extranjeros está siendo «contaminado» por intereses electorales. Vázquez fue enfático al señalar que la soberanía nacional no debe ser una moneda de cambio ni un arma que dependa de la filiación política de quien gobierna un territorio.
“La soberanía no se defiende con discursos, se defiende con control del territorio e imponiendo la ley sobre los grupos criminales”, puntualizó, respaldando la decisión de la gobernadora Campos de mantener la operatividad en la Sierra Tarahumara a pesar del escrutinio de la Federación.
Vázquez insistió en que el camino no es frenar la acción del Estado contra los cárteles, sino fortalecer las reglas del juego para que la coordinación institucional no sea víctima de la conveniencia política del momento.






