
Por: Sandra Dueñes Monárrez.
Ciudad Juárez, Chih., a 10 de mayo del 2026.- Lo que comenzó como una serie de confrontaciones verbales en espacios públicos ha cruzado una línea peligrosa este domingo 10 de mayo. En una acción que mezcla la disputa política con un simbolismo macabro, la vivienda del senador Javier Corral Jurado fue vandalizada con pintas y una corona fúnebre, utilizando el nombre de una mujer recientemente fallecida para enviar un mensaje de amedrentamiento en plena celebración del Día de las Madres.
La propiedad, ubicada en la colonia Partido Romero, amaneció con mensajes que rezaban “DEP Esperanza Miranda”, en referencia a la expropietaria del inmueble, Esperanza Miranda Molinar, quien falleció apenas este mes de mayo de 2026. La mujer había mantenido una disputa pública acusando al legislador de un presunto despojo. Sin embargo, el uso de su memoria para realizar este «escrache» fúnebre marca una escalada de hostilidad que ya preocupa por su nivel de agresividad simbólica.
Este ataque no es un evento aislado, sino el punto más reciente de una serie de agresiones que el ahora senador por Morena ha sufrido de manera sistemática tras dejar la gubernatura de Chihuahua
El «Zafarrancho» en el Garufa (2023): Uno de los momentos más críticos ocurrió cuando Corral Jurado fue encarado y agredido físicamente por los exfuncionarios Raymundo Romero y Enrique Valles ambos vinculados y beneficiados del “duartismo”, los hechos se registraron en un restaurante de la capital, donde entre insultos y empujones, el exgobernador denunció una «emboscada» de los beneficiarios de la antigua «nómina secreta».
La Noche del Gin Gin (2024): Un intento de arresto en la Ciudad de México que pareció sacado de una película de espionaje. Elementos de la Fiscalía de Chihuahua intentaron detenerlo mientras cenaba en la colonia Roma, acto que fue impedido personalmente por el entonces fiscal capitalino, Ulises Lara, tras calificarlo como un intento de «secuestro político».
En marzo de 2025, el empresario Eduardo Almeida protagonizó un fuerte altercado con el senador en el Aeropuerto de Chihuahua, obligando a la intervención de sus escoltas y personal de la Guardia Nacional tras una serie de reclamos cara a cara.
Incluso su librería, «Sándor Márai», ha sido blanco de clausuras administrativas y protestas que Corral Jurado ha señalado como una persecución institucional orquestada desde el Gobierno Estatal, concretamente de la gobernadora María Eugenia Campos Galván beneficiaria también del “duartismo”
Más allá de los «escraches» y las pintas, la presión es administrativa. Corral Jurado ha enfrentado desde la inhabilitación por parte de la Función Pública del Gobierno de María Eugenia Campos Galván por la omisión de un terreno en sus declaraciones hasta el presunto desvió de recursos.
Hoy, con una corona fúnebre en su puerta, queda claro que para Javier Corral Jurado la transición del Palacio de Gobierno al Senado ha sido un camino pavimentado con hostilidad. Lo que para unos es el reclamo de una deuda pendiente, para el senador es una persecución sistemática que no descansa ni en los días de celebración nacional.






