
Por: La Redacción.
Ciudad de México., a 29 de agosto del 2026.- En medio de las alertas financieras sobre el crecimiento de los pasivos del país y el riesgo latente de perder el grado de inversión, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum concretó un nuevo endeudamiento externo al colocar en Japón un bono samurái por aproximadamente mil 774 millones de dólares (282.8 mil millones de yenes).
De acuerdo con la información emitida por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), la operación —efectuada el pasado 27 de agosto— marca el regreso del país a este mercado tras una pausa de dos años y se constituye como el primer financiamiento de su tipo en la actual administración federal. La emisión se estructuró en cuatro plazos (3, 5, 10 y 20 años) con tasas de rendimiento que van desde el 3.16% hasta el 5.49%, contando con la participación de 52 inversionistas globales.
Sin embargo, el aspecto más criticado de la transacción es el horizonte transexenal del compromiso financiero: una porción de esta deuda se liquidará hasta el año 2046, un plazo de dos décadas en el cual transcurrirán al menos otras tres administraciones presidenciales en Palacio Nacional.
Mientras la SHCP defendió la colocación bajo el argumento de que forma parte de la Estrategia Integral de Financiamiento y Manejo de Pasivos y que refleja la confianza de inversionistas en mercados con criterios rigurosos como el japonés —dando continuidad a la estrategia sostenible iniciada desde el sexenio de Andrés Manuel López Obrador—, analistas económicos advierten sobre la vulnerabilidad que representa seguir adquiriendo compromisos externos a largo plazo.
La operación ocurre en un contexto económico complejo donde instituciones como el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) han señalado el peligro de que la deuda de México rebase el umbral del 60% del Producto Interno Bruto (PIB), lo que pondría en entredicho la estabilidad macroeconómica y la calificación crediticia del país.
Por su parte, la dependencia federal aclaró que este endeudamiento en yenes —instrumento financiero emitido por emisores extranjeros en Japón aprovechando sus altas tasas de ahorro y fondos de pensiones— será el último que el Estado mexicano realice en los mercados internacionales durante el cierre del ejercicio 2026.






