
Por: Sandra Dueñas Monárkez
Chihuahua, Chih., a 28 de junio del 2026.- El silencio de la madrugada en Tutuaca, municipio de San Francisco de Borja, no se rompió con el canto de los pájaros, sino con el estruendo de los disparos y el olor a metal quemado. Este 27 de junio, el poblado se convirtió en un escenario de guerra, un recordatorio brutal de que la paz en la zona rural de Chihuahua es, hoy por hoy, un bien escaso.
Mientras el sol apenas intentaba despuntar, los habitantes fueron testigos del miedo provocado por el enfrentamiento entre presuntos grupos de la delincuencia organizada, identificados en la región como «La Línea» y «Los Tigres». La escena era desoladora: cinco cuerpos inertes, tres de ellos consumidos por las llamas, y cinco vehículos reducidos a chatarra humeante, mudos testigos de una disputa territorial que, lejos de apagarse, se extiende como pólvora.
Lo que ocurrió en Tutuaca no es un suceso aislado; es el eslabón más reciente de una cadena de violencia que ha trazado una ruta de sangre por todo el estado. Este evento se suma a un historial reciente de confrontaciones donde la escalada de violencia comenzó con reportes de enfrentamientos en la región de Madera en menos de 20 días se trasladó hasta Carichí donde los habitantes de ese municipio localizado en el corazón de la Tarahumara vivieron el infierno de la desesperación con un enfrentamiento que también derivó en la quema de vehículos sobre la carretera hacia Cuauhtémoc, lo que obligó a un despliegue emergente de las corporaciones de seguridad.
Hoy, la historia se repite en San Francisco de Borja, consolidando una tendencia de inestabilidad que afecta a los pobladores de la región principalmente de la Sierra Tarahumara, principalmente en los municipios de Guadalupe y Calvo, Madera, Carichi, ahora San Francisco de Boja, así como al norte del estado en Ojinaga, Coyame y Aldama, este último ubicado a escasos minutos de la capital del estado.
Retomando lo ocurrido en San Francisco de Borja, el vocero de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal (SSPE), Jorge Armendáriz informó que tras las detonaciones de arma de fuego los habitantes solicitaron ayuda al servicio del 911 por lo que se desplegó un operativo en coordinación con efectivos de la Guardia Nacional y agentes de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado.
La SSPE confirmó el hallazgo de cinco vehículos completamente incendiados, cargadores para arma larga y diversos casquillos percutidos, cuyo número total sigue pendiente de cuantificar.
Mientras la Fiscalía General del Estado realiza el procesamiento de la escena y las investigaciones para identificar a los responsables y esclarecer el origen de este choque —que se deriva de una disputa territorial que persiste en los municipios de San Francisco de Borja y Belisario Domínguez—, la estrategia de prevención continúa siendo la gran ausente.
Hoy, la zona permanece bajo una vigilancia operativa que, aunque necesaria, llega una vez más cuando el daño ya es irreparable, dejando a los habitantes de la región atrapados en un conflicto que se ha normalizado en la cotidianidad chihuahuense.






