Por: Sandra Dueñes Monárrez. 

Chihuahua, Chih., a 16 de mayo del 2026.- Bajo un sol que no dio tregua, pero con una indignación que ardió con más fuerza, cerca de 20 mil personas convirtieron la Plaza Hidalgo y sus alrededores en el epicentro de una denuncia histórica.

Lo que inició como una marcha por la paz terminó en un señalamiento directo y frontal contra la gobernadora panista María Eugenia Campos Galván, a quien la dirigencia nacional de Morena acusó formalmente de traición a la patria y de comprometer la soberanía nacional.

La presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel, acusó a la mandataria panista de permitir un operativo con agentes extranjeros en territorio chihuahuense, un hecho que habría cobrado la vida de cuatro policías.

Según Montiel Reyes, la administración estatal no solo «usurpó atribuciones» federales, sino que presuntamente utilizó a la Fiscalía General del Estado para destruir pruebas y encubrir la participación de estos agentes.

«Será juzgado quien tenga que ser juzgado, y eso incluye a la gobernadora de Chihuahua», sentenció Montiel Reyes, dejando claro que el conflicto ya escaló a niveles de Seguridad Nacional.

La jornada no estuvo exenta de fricciones. Desde temprano, se reportaron bloqueos en carreteras federales, específicamente impidiendo el paso a contingentes provenientes de Delicias. Raúl Fajardo, exdirector del Instituto del Deporte en Juárez, fue tajante: «Mientras ella bloquea carreteras, nosotros las abrimos. Los chihuahuenses no somos un pueblo agachado».

Por su parte, Luisa Rey y Brighite Granados coincidieron en que estas «trabas» son el reflejo del miedo que el PAN le tiene al pueblo organizado, especialmente con la mirada puesta en el proceso electoral de 2027.

Uno de los momentos más emotivos fue la intervención de Patricia Castillo, representante de la comunidad rarámuri, quien denunció que la estrategia de seguridad de María Eugenia Campos Galván ha «olvidado a la gente». Siendo incapaz de frenar la destrucción del bosque y de abandonar a los defensores de la tierra a su suerte.

Finalmente,  Ariadna Montiel Reyes cerró su discurso vinculando la violencia actual en Chihuahua con las políticas del expresidente Felipe Calderón. Aseguró que la insistencia en revivir esa «guerra absurda» ha colocado a los dos estados gobernados por el PAN —Chihuahua y Guanajuato— en el vergonzoso primer lugar de homicidios a nivel nacional.

«Ellos saben que en las urnas ya no tienen posibilidades», remató Montiel Reyes, llamando a la unidad total del movimiento para lo que llamó «la defensa de la Transformación».

Al cierre de la edición, el Gobierno del Estado no ha emitido una postura oficial ante las graves acusaciones de violación al pacto federal y traición a la patria vertidas en esta movilización.