
Por: Sandra Dueñes Monárrez.
Chihuahua, Chih., a 19 de mayo del 2026. — En un tono desafiante y con la mira puesta en las figuras nacionales de Morena, la dirigente estatal del Partido Acción Nacional (PAN) en Chihuahua, Daniela Álvarez Hernández, descalificó las recientes amenazas y advertencias lanzadas por actores políticos de la 4T, a quienes acusó de intentar montar un «show mediático» en suelo chihuahuense.
La dirigente panista no se guardó nada al referirse específicamente a la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel Reyes y a la narrativa que el partido oficialista ha intentado posicionar en el estado. Para Álvarez Hernández, el llamado de Morena a la movilización es una muestra del «desconocimiento total» que tiene el centro del país sobre la identidad y el carácter de los chihuahuenses.
«Ariadna tal vez piensa que los chihuahuenses se asustan con esas amenazas, pero les quiero decir de qué estamos hechos en Chihuahua», sentenció Álvarez Hernández, reiterando que la estrategia morenista —que ella calificó de «circo montado»— ha sido un fracaso rotundo.
Álvarez cuestionó duramente la capacidad de convocatoria de Morena, señalando que las cifras anunciadas por diputados como Arturo Ávila sobre la participación en sus eventos no coinciden con la realidad del estado. Según la panista, el hecho de que la ciudadanía no se haya «volcado» a atender sus llamados es la prueba más clara de que la narrativa centralista no tiene eco en Chihuahua.
«Ellos se han encargado de hacer el ridículo. La realidad del estado está clarísima: los chihuahuenses defienden su tierra y no permiten que desde el centro del país se dicten decisiones que no corresponden a nuestra visión», argumentó, subrayando que la falta de respaldo social es, en sí misma, una respuesta contundente al proyecto de Morena.
Más allá de la crítica coyuntural, el discurso de Daniela Álvarez refleja la estrategia central del PAN para este 2026: la defensa de la soberanía estatal frente al centralismo. Al pintar a Morena como una fuerza ajena e invasora que pretende imponer su agenda desde el centro de la República, Álvarez busca aglutinar a las bases panistas y simpatizantes bajo la bandera de «defender a Chihuahua».
Sin embargo, esta confrontación abierta plantea un escenario de alta tensión. Mientras el PAN cierra filas bajo la bandera de la resistencia, la oposición mantiene la presión judicial y política. La pregunta que queda en el aire es si este choque de narrativas —»persecución política» contra «resistencia estatal»— terminará siendo la tónica que domine el panorama político en los próximos meses.






