Por: La Redacción.

Ciudad de México., a 22 de febrero del 2024.- El primer testigo en el juicio al expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, es José Sánchez, el contador de uno de los socios del exmandatario, quien además de relatar la estructura de corrupción de Hernández lo conecta directamente con el narcotraficante Geovanny Fuentes Ramirez, quien está condenado en Estados Unidos.

El testigo no fue presentando en la corte con su verdadero nombre, debido a asuntos de seguridad, y como no es posible tomarle fotografías, sus posibles enemigos no podrían identificarlo fácilmente.

Sánchez reveló que trabajó 15 años en la empresa arrocera Graneros Nacionales de Fuad Jarufe, en la ciudad de Choloma, Honduras, donde el expresidente Hernández se reunía constantemente con su socio, para recibir dinero originado por el narcotráfico, así como planear la protección a los criminales.

El testigo dijo que en una primera reunión escuchó al expresidente hondureño decirle a Jarufe: “Juntos vamos a meterles la droga a los gringos en sus narices”.

Jarufe lavaba dinero para el cartel hondureño Los Cachiros, así como para Geovanny Fuentes Ramírez, a quien Sánchez identificó plenamente a través de fotografías mostradas por el fiscal. Antes el testigo identificó plenamente al expresidente Hernández, también conocido como “JOH”.

A pesar de las objeciones constantes de Raymond Colón, uno de los abogados defensores, el testigo tuvo que responder si conocía al acusado, si sabía de lo que hablaba con su exjefe, de dónde provenía el dinero y qué hacía el exmandatario por los criminales.

“¡Objeción!”, gritó Colón cuando se preguntó al testigo si conocía a Julio Cesar Barahona, presidente de la Judicatura de Honduras. “Sí”, dijo Sánchez, para luego señalar que Barahona se puso a las órdenes de los narcos, a petición de JOH.

El testimonio de Sánchez dio cuenta de las acciones del expresidente de Honduras desde antes de ser presidente del Congreso, en 2010 –cuando pudo influenciar para nombrar a Barahona– hasta sus dos mandatos presidenciales, cuyas campañas habrían sido financiadas con dinero del narcotráfico.

A “JOH”, quien viajaba a Choloma con vigilancia militar y a veces en un helicóptero militar, se le entregaba directamente dinero, ya sea en dólares o cheques a nombre de otras personas, narró el contador.

De la narración del testigo protegido destaca que no cuenta hechos que alguien le compartió, sino que él fue parte de las reuniones entre su entonces jefe Jarufe y el expresidente Hernández, además de Fuentes Ramirez.

El fiscal Jacob Wutwillig guió al testigo con cuestionamientos que establecieron lugar, fechas y detalles de las reuniones, incluso una descripción detallada de la oficina donde ocurrieron, donde a Sánchez incluso el expresidente Hernández le pidió poner un cheque a su nombre, pero él se negó.

El expresidente Hernández planeaba quedarse décadas en el poder: “¿Se imagina 50 años en el poder?”, le habría preguntado a su socio Jarufe. Eso significaban los mismos años de negocios con droga.

Hernández enfrenta tres cargos en la Corte de Distrito Sur de Nueva York: conspiración para la importación de cocaína; posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para la posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos.

El exmandatario escuchaba atento, vestido de traje oscuro, dando la espalda a la audiencia, haciendo anotaciones constantemente.

En la apertura de argumentos del juicio al expresidente Hernández, el fiscal David Robles señaló que el exmandatario tenía dos frentes: uno como presidente y otro como narcotraficante.

“Este caso es sobre poder, corrupción y un masivo monto de droga”, dijo Robles. “Durante años incluso trabajó mano a mano con traficantes de droga hacia Estados Unidos”.

A cambio, Hernández ofreció protección militar, policiaca y en los tribunales, para evitar la detención de sus socios narcotraficantes e incluso extradiciones.

“Lidió con Estados Unidos contra el narco… pero tras bambalinas él trabajó con los narcotraficantes”.

El abogado Renato Stabile fue el responsable de abrir el caso a favor del expresidente Hernández, utilizando una frase de William Shakespeare: “El Infierno está vació, todos los demonios están aquí”.

Criticó a los fiscales por construir un caso contra el expresidente con base en testigos, a quienes calificó de criminales que buscan un beneficio a cambio de su cooperación.

“[Los cooperantes vienen] por el boleto de oro”, dijo Stabile, en referencia a la carta 5K que los fiscales deberán entregar si consideran que el testigo colaboró lo suficiente para el caso y otros más.

No hay fotos, no hay videos, no hay audios, no hay documentos, no hay cuentas bancarias, acotó el abogado.

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