Por: La Redacción.

Chihuahua, Chih., a 22 de diciembre del 2023.- Emiten sentencia para ex agente de seguridad pública de Buenaventura, Manuel Héctor Arreola Soto de 18 años de prisión, por el delito de desaparición forzada en contra de Jesús Martín Miranda Cruz y Jesús Antonio Servín Ramos.

En un caso acompañado por el Centro de Derechos Humanos de las Mujeres CEDEHM, y luego de un proceso penal que duró más de 6 años, desde la investigación hasta la sentencia, un tribunal de juicio oral en Chihuahua, condenó a Manuel Héctor Arreola Soto por el delito de desaparición forzada, impuso una pena de dieciocho años de prisión, el pago de la reparación del daño moral y, algunas medidas de no repetición.

Se determinó que la Comisión local de Búsqueda continue con las acciones de localización de los jóvenes desaparecidos hasta dar con su paradero, que se publique un extracto de la sentencia en medios de circulación local una vez que cause ejecutoria la sentencia y, a que la Presidencia del Municipio de Buenaventura cumpla con las medidas de no repetición determinadas por el tribunal. En relación a las medidas de satisfacción y no repetición, se incluye la capacitación en materia de desaparición forzada y protección de derechos humanos a las personas que integran la Dirección de Seguridad Pública del municipio de Buenaventura y la elaboración de protocolos para tal efecto.

A pesar de las muchas alegaciones o indicios de múltiples participaciones de agentes del Estado en casos de desaparición, diferentes estudios, como México Evalúa y el Observatorio sobre Desaparición e Impunidad en México, dan cuenta de que no existen más de 40 sentencias por desaparición forzada, en un país donde existen más de 111mil personas desaparecidas.

Quinto Elemento Lab analizó 36 sentencias por desaparición forzada que se emitieron en todo el país de 2005 a 2022, en donde se especifica que Chihuahua es el estado con más casos sentenciados: concentra siete sentencias locales por desaparición forzada y otras seis de orden federal, con la participación de elementos de tránsito, fuerzas especiales, policías municipales, estatales, agentes federales de investigación y militares. A los datos anteriormente mencionados se suma esta nueva sentencia, la cuarta que acompaña el CEDEHM ante los tribunales y que resulta con sentencia condenatoria.

Hechos sobre la desaparición de Jesús Antonio Servín

Jesús Antonio Servín Ramos, creció junto a sus hermanas, hermano, su madre Irma y su padre Israel, en Chínipas, un municipio en el corazón de la Sierra Tarahumara, en Chihuahua. Él quería contribuir con el apoyo al gasto familiar, pues sus papás tienen problemas de salud.

Consiguió un trabajo, en una empresa minera que está en el estado vecino de Sonora y a la que se llega luego de 13 horas de trayecto en carretera. En la mina donde entró a trabajar y gracias a la que pudo darles servicio médico a sus padres, conoció a Jesús Martín.

En los primeros meses del 2017, la empresa minera repartió utilidades, con lo que él y su amigo deciden viajar a Cuauhtémoc, Chihuahua en camión de pasajeros para comprar una camioneta y regresar en la pick up, su primer vehículo.

El día que regresaban era un viernes 12 de mayo del 2017 porque tenían que trabajar el lunes siguiente, pero en el camino, la camioneta empieza a tirar aceite y se detienen a revisarla, no saben muy bien dónde están, sólo saben que en algún pueblo de Chihuahua.

Cuando están revisando la camioneta, una persona que pasaba por ahí, se detiene a ayudarles. Pasaban de las 4 de la tarde, estaban sobre la carretera cuando llegó una patrulla de la policía municipal, pertenecían al municipio de Buenaventura. En vez de ayudarnos, sin ninguna justificación, los policías los llevaron detenidos a Jesús Martín, a la persona que les auxiliaba y a Jesús Antonio, piensan que todo es un mal entendido.

Los llevaron a la comandancia de Buenaventura, no les permitieron hacer ninguna llamada y nadie les explicó qué estaba pasando, los tenían ahí unos cinco policías y más tarde llegó el que era el Jefe de todos, el director.

Les preguntaban insistentemente quiénes eran y qué hacían ahí, que por qué nuestro acento tiene el tono como si fuéramos de Sonora, etcétera, ellos dan todas las explicaciones, pero no los dejan ir. Posteriormente la persona que les ofreció ayuda en la carretera fue liberada, pues explicó que él era de Buenaventura, sin embargo, todavía no se tiene ninguna información del paradero de los otros dos jóvenes. La camioneta en la que viajaban fue vista después en una comunidad cercana a Buenaventura, iban personas armadas, reconocidas en el lugar como integrantes del crimen organizado y se registró un retiro de dinero de las cuentas bancarias de ambos jóvenes, después del 12 de mayo que fueron víctimas de desaparición forzada.

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