Por: La Redacción.

Casas Grandes, Chih., a 26 de abril del 2026.- La crisis que asfixia al sector agropecuario en el norte de México ha dejado de ser una advertencia para convertirse en una realidad operativa de alto riesgo. Durante un encuentro con productores y líderes de la región noroeste, el senador Mario Vázquez Robles (PAN) trazó una radiografía del campo chihuahuense, definiéndolo como un sector que actualmente «trabaja a ciegas» ante la ausencia de políticas públicas integrales.

Acompañado por los alcaldes de Casas Grandes, Roberto Lucero, y de Janos, Joel Loya, Vázquez Robles subrayó que la desconexión entre las políticas diseñadas en el centro del país y la realidad productiva del norte ha generado un entorno de vulnerabilidad económica y operativa.

Para el legislador chihuahuense, la viabilidad del campo mexicano depende de una reingeniería en tres frentes críticos: el acceso a financiamiento preferencial, la cobertura de riesgos climáticos y la competitividad en costos de insumos. En un mercado globalizado, los productores locales enfrentan una desventaja estructural frente a la agricultura altamente subsidiada y mecanizada de los Estados Unidos.

“México no puede competir en desventaja. Se requiere inversión en tecnificación y un uso eficiente del agua”, enfatizó Vázquez, quien recordó su propia trayectoria en programas de adecuación hídrica y energía agrícola.

Uno de los puntos más críticos señalados en la reunión fue la distorsión en la cadena de suministros de productos básicos como el maíz y el frijol. Vázquez Robles denunció una brecha insostenible entre el precio pagado al productor y el costo final al consumidor, sugiriendo un desorden sistémico en la comercialización que castiga a ambos extremos de la cadena.

La propuesta de fondo ante este escenario es la organización colectiva. El senador advirtió que el productor individual es «vulnerable» ante las fuerzas del mercado y el retiro de apoyos federales, por lo que la cohesión gremial se presenta como la única herramienta de negociación efectiva.

Al concluir, Vázquez envió un mensaje directo a la administración federal: «No se puede gobernar desde el centro ignorando la realidad del norte». En un contexto de deudas crecientes y cosechas inciertas, el llamado a la unidad del campo parece ser, más que una consigna política, una estrategia de resistencia económica en la frontera.