
Por: Sandra Dueñes Monárrez.
Ciudad juárez, Chih. — El Gobierno Municipal de Juárez ha decidido dejar de patear el bote. El alcalde Cruz Pérez Cuéllar informó este martes que su administración ha logrado domesticar un adeudo fiscal que durante años actuó como una hemorragia en las finanzas públicas, producto de omisiones y desorden administrativo en el manejo de nóminas entre 2017 y 2021.
Lo que comenzó como una serie de fallas en el cumplimiento de obligaciones fiscales ante Hacienda, se convirtió en una carga millonaria que la administración actual decidió enfrentar para evitar que el interés y los recargos terminaran por asfixiar el presupuesto ciudadano.
La estrategia de limpieza financiera no ha sido barata, pero sí constante. Durante 2024, el Municipio desembolsó 136 millones de pesos para cubrir parte del adeudo; en 2025, la cifra sumó otros 101 millones. Para este 2026, el saldo pendiente es de 114 millones, correspondientes al último año de la administración anterior.
Sin embargo, el alcalde anunció un movimiento estratégico que podría salvar 85 millones de pesos para Juárez: un convenio con la Secretaría de Hacienda, vía el Gobierno del Estado, que permitiría liquidar el adeudo pagando únicamente el 25% del monto total. Si se concreta, el Municipio cerraría este capítulo con un pago de solo 28 millones, gracias a un estímulo fiscal.
Con la transparencia como bandera, Pérez Cuéllar fue enfático al deslindar responsabilidades: «Es muy importante dejar claro que existe el problema, pero no fue generado por esta administración». El edil subrayó que su equipo se ha mantenido al corriente con sus propias obligaciones, mientras que los años anteriores fueron calificados como los más difíciles debido al peso de estas deudas acumuladas.
De no haberse atendido esta situación, el pasivo habría crecido exponencialmente, afectando directamente la inversión en obra pública y servicios.
El objetivo final, según el mandatario, es sanear las finanzas públicas para que las próximas administraciones no tengan que heredar un «muerto» financiero. Al enfrentar el problema hoy con responsabilidad, se garantiza que el dinero de los juarenses se use para la ciudad y no para pagar los errores administrativos de quienes se fueron sin rendir cuentas.






